Familia Baltazar, Continúan con la Realización de Melcocha Desde 1797

¡220 Años de Tradición!

Por Manuel Medina Castro

Aproximadamente en 1840, esta actividad es liderada por el abuelo, José Baltazar Soriano, quien además de realizar melcochas para vender fuera de las iglesias, comenzó a comercializarlas en otros municipios del estado de Zacatecas (Foto Merari Martínez Castro)

Aproximadamente en 1840, esta actividad es liderada por el abuelo, José Baltazar Soriano, quien además de realizar melcochas para vender fuera de las iglesias, comenzó a comercializarlas en otros municipios del estado de Zacatecas (Fotos: Merari Martínez Castro)

La familia Baltazar, es una de las pocas que aún se conservan realizando los dulces artesanales de Zacatecas, conocidos como melcochas, después de 220 años de tradición en esta familia.

Comentó Don José Baltazar en entrevista con Página 24, que esta actividad es desarrollada por su familia, desde el año de 1797, cuando su bisabuelo Cayetano Baltazar, a temprana edad, comenzó a fabricar la melcocha y venderla en pequeños puestos fuera de las iglesias en Zacatecas.

“Durante ese tiempo, era tanta la aceptación de la melcocha, que el gobierno hizo una prohibición que se vendiera por las noches, incluso a temprana hora, como si de una bebida alcohólica se tratara” comento Don José.

En ese entonces, según pláticas del padre y abuelo de Don José, el negocio era muy pequeño y apenas se hacían unas cuantas melcochas en reducidos casos de cobre, para salir a vender durante el día.

Aproximadamente en 1840, esta actividad es liderada por el abuelo, José Baltazar Soriano, quien además de realizar melcochas para vender fuera de las iglesias, comenzó a comercializarlas en otros municipios del estado de Zacatecas.

Incluso la muerte de José Baltazar Soriano, dijo, se produjo en un accidente mientras se trasladaba a municipios a vender las melcochas junto con algunos de sus hijos que continuaron con el negocio.

Entonces tocó el turno a Esteban, Juan, Clemente y Bertha, padre y tíos de Don José, quienes en la casa familiar, ubicada en el barrio del Rebote de Barboza, empezaron con la creación de melcochas, para proseguir con la venta fuera de las iglesias de Zacatecas y en algunos municipios.

El cambio de generación en el negocio familiar, dijo, se dio aproximadamente en los últimos años del siglo y los primeros de 1900, desde entonces, hasta los años 60 y 70, existió otra gran efervescencia por la melcocha.

La familia Baltazar, es una de las pocas que aún se conservan realizando los dulces artesanales de Zacatecas, conocidos como melcochas, después de 220 años de tradición en esta familia. (Foto: Cortesía)

La familia Baltazar, es una de las pocas que aún se conservan realizando los dulces artesanales de Zacatecas, conocidos como melcochas, después de 220 años de tradición en esta familia

Entre los 50 y 70, se dio el siguiente paso generacional, cuando Don José y sus primos tomaron el negocio de la melcocha, de los que actualmente continúan el propio Don José y otro, el cual ya no produce, únicamente revende.

En esta última generación, Don José, optó por acrecentar el negocio familiar, y decidió durante los años 80 formalizó su empleo, poniendo un local dedicado a la venta de melcocha y otros dulces tradicionales en el interior del Mercado González Ortega en pleno centro histórico de Zacatecas.

También durante esta época, decide trasladar la producción de la melcocha a la Colonia Díaz Ordaz, y con el paso de los años, la creación de la melcocha se fue especializando, al grado de utilizar casos de cobre creados específicamente para esta actividad.

Comentó, que desde que el bisabuelo comenzó con el negoció de la melcocha, todos se han dedicado a “cocer la miel” para la elaboración de estos dulces, únicamente con piloncillo y canela.

Durante los años que llevan en el negocio, dijo, la melcocha era muy aceptada por la sociedad, tanto, que afuera de las iglesias, o en los parques, se formaban muchos puestos destinados a la venta de este dulce.

La aceptación de la melcocha fue a la baja, principalmente por la industrialización de la fabricación de dulces, la que comenzó a entrar al negocio aproximadamente en los años 70.

Esto trajo consigo, que se dejarán de fabricar las grandes melcochas, que podían llegar a medir hasta más de dos metros, y de ahí se partían y vendían pequeños pedazos, “según el que quería cada cliente”.

Actualmente, difícilmente se crean grandes melcochas, sino es para exhibición, “las que se venden ya no pasan de dos centímetros y se conocen como almohadillas, esas son las que ya buscan”.

Don José, también dijo, que ahora el negocio familiar, en gran medida ya es atendido por sus hijos, quien decidieron poner por nombre en un primer momento “la capital de la melcocha” ya que es uno de los dulces típicos de Zacatecas, pero al comenzar con la venta fuera de las iglesias, principalmente fuera de la catedral, optaron por ponerle “la catedral de la melcocha”.

Los hijos de Don José, también acrecentaron el negocio, poniendo otro local comercial dedicado a la venta de melcocha, frente al Convento de Guadalupe, en ese municipio.

“De los hijos, Francisco, es el que nos ayuda en la venta en los locales, Cristian y Carmen en la producción y José de Jesús esta elaborando dulces decorados y con más detalle” dijo Don José.

Don José, además dijo, que ya tiene unos cuantos nietos, que aún son pequeños, pero ya les empieza a hablar del negocio, para que estos se interesen en seguir con la tradición familiar de elaborar melcochas.

 

Publicado en: Pagina 24 Zacatecas

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