Asesinatos y Balaceras los Atemorizan: Ramón Navarro
Por Cristo González

Ramón Navarro Mungía, delegado de la Secretaría de Educación Pública (SEP) (Foto: Cristo González)
Ramón Navarro Mungía, delegado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), aseguró que luego de los hechos de violencia suscitados en los alrededores de instituciones educativas es que los directivos han solicitado acompañamiento postraumático para la plantilla docente y estudiantil.
Ejemplificó el caso que se registró el año pasado a las afueras de la primaria “Salvador Varela Reséndiz”, en la colonia Tres Cruces, donde asesinaron a un padre de familia, que destacó como uno de los hechos más sobresalientes, aunque en el territorio estatal las balaceras, secuestros, amenazas de bomba, operativos militares y policiacos, afectan los perímetros escolares donde se ha registrado estos casos, así como intentos de suicidio y uso de armas dentro de planteles.
“En Zacatecas nuestra sociedad no está preparada para reaccionar ante un hecho violento, por lo que tenemos que empezar con los alumnos porque después de esos (crímenes) el niño queda atemorizado”, acotó.
Precisó que Fresnillo, Guadalupe y la capital son los puntos rojos al considerarse las regiones más violentas de la entidad, e incluso se ubican entre las ciudades más violentas del país.
Condenó que en diferentes casos los niños han presenciado eventos violentos, además que en ocasiones, en la familia se comenta delante de los menores los temas de violencia, “que genera inquietudes y temores en los niños”.
“En los lugares donde ha habido este tipo de eventos, los maestros nos piden que atendamos a los niños.
El evento de Tres Cruces fue un evento para toda la escuela (porque escucharon los balazos), afortunadamente la Secretaría de Educación (Seduzac) pudo formar un equipo con psicólogos para atender a alumnos y maestros”, destacó el delegado de la SEP.
De acuerdo a informes de la Secretaría de Seguridad Pública (SEP), tan sólo en 2017 se registraron cuatro hechos violentos cerca de instituciones educativas, entre los que destacan tres enfrentamientos y el hallazgo de un cadáver.
En estos casos, fueron planteles en los que había niños que oscilan entre los 3 y los 15 años de edad, aunque las autoridades en materia de seguridad minimizan los actos, porque físicamente no resultó afectado ningún estudiante, aunque sí los afectó psicológicamente, por el miedo que se apoderó de ellos cuando escucharon las detonaciones o vieron los cadáveres tirados sobre las banquetas de las instituciones en que se registraron los crímenes.
