El Sacerdote Raúl Quiñones no fue Asesinado: Obispo

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas (Foto: Archivo Página 24)

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas (Foto: Archivo Página 24)

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas en conjunto con el presbiterio, comunidades religiosas y agentes de pastoral expresaron en redes sociales su profundo dolor por el fallecimiento del sacerdote Raúl Quiñones Arellano, quien se desempeñaba como párroco en El Barril, Villa de Ramos, San Luis Potosí.

Fue así que el monseñor envió condolencias a los familiares y amigos por la pérdida de este sacerdote quien fue encontrado sin vida la mañana del Miércoles de Ceniza en la casa que habitaba de esa comunidad.

“El parte médico emitido por el Ministerio Público del Estado de San Luis Potosí se debió a una broncoaspiración de contenido gástrico”, aseveró Aurelio Ponce Esparza, secretario canciller de la eclesiástica local.

Es por este fallecimiento que el obispo ofrecerá hoy una misa de exequias en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en El Barril, localidad de la entidad vecina, debido a que pertenece a la Diócesis de Zacatecas.

No obstante, las primeras versiones que salieron a la luz pública antier fue que de acuerdo al portal www.codigosanluis.com, el sacerdote “fue secuestrado y privado de la vida por delincuentes que no solo han perdido el amor y respeto al prójimo, sino la fe en Dios”.

Mediante las redes sociales, la Diócesis de Zacatecas publicó una esquela en honor a la memoria del sacerdote. Fuentes de la Fiscalía potosina confirmaron que el deceso ocurrió en el municipio de San Luis Potosí. Ya por la noche de antier aseguró la dependencia estatal que fue falso que el sacerdote haya sido secuestrado y asesinado.

Todavía la tarde de antier las autoridades correspondientes no informaban las causas de la muerte del sacerdote de 36 años de edad que fue encontrado en la habitación de la casa que vivía, pues estos datos se mantenían en el sigilo, quizá para no opacar más el inicio de la Cuaresma, bajo la justificación que todavía no se realizaba la necropsia de ley.

Lo que se informó al momento de encontrar el cadáver fue que los uniformados llegaron al lugar de los hechos y fueron recibidos por una mujer de 47 años de edad quien se identificó como María de Jesús, asistente del párroco.

El reporte oficial apuntó que el sacerdote fue hallado boca abajo en su habitación rodeado de una mancha de sangre de considerable tamaño, en tanto, la primera hipótesis fue que se trató de un paro cardio respiratorio porque el difunto tenía espuma en la boca, y el cadáver no presentaba señales de violencia.

Informaron las fuentes oficiales que tras descartar el asesinato, la mancha de sangre fue tras el golpe que sufrió al caer de la cama, no se encontraron indicios de violencia.