Por Alberto Núñez Hernández

La flor de los 20 pétalos (Foto: Rocío Castro Alvarado)

La flor de los 20 pétalos (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Durante esta temporada de Día de Muertos, una tradición mexicana muy marcada es realizar el altar para todos aquellos seres queridos que ya no están con nosotros, que se adelantaron en el camino, sin embargo, una parte fundamental de este día es la flor de cempasúchil.

La flor de cempasúchil, es uno de los elementos más importantes para la realización del altar de muertos, por sus raíces en náhutl “campohualli”, lo cual significa 20, y “xóchitl”, significa flor, por ello es conocida como la flor de 20 pétalos, y es utilizada para marcar el camino de los muertos hasta las ofrendas que se realizan en los altares de todo México, principalmente.

Además, el aroma que tiene la flor de cempasúchil es la que posibilita y dirige la llegada de las ánimas, las almas del más allá, hasta la ofrenda que hacen sus familiares, y esto es una tradición que ha vivido en México de generación en generación, desde los pueblos prehispánicos hasta el día de hoy, que es parte de la cultura católica.

La flor de cempasúchil es una especie autóctona de México y de América Central, la planta de la cual brota puede llegar a alcanzar más de un metro de altura, se reproduce por semillas, y su época de floración es durante el verano y el otoño nórdico, su flor es muy aromática y su color oscila entre el amarillo y el naranja.

De acuerdo a la leyenda mexica, la flor de cempasúchil representa la historia de amor de Xóchitl y Huitzlin, quienes todos los días subían a la montaña dedicada a Tonatiuh para ofrecerle un ramo de flores.

Huitzilin tuvo que partir a la guerra y un tiempo después Xóchitl recibió la noticia de que su amado había muerto, por lo que desesperada pidió al dios Tonatiuh que la reuniera con su pareja.

El dios Tonatiuh decidió cumplir la petición de la joven y dejó que los rayos del sol cayeran sobre su piel, hasta que la transformó en una flor de amarillo intenso, unos instantes después se acercó un colibrí, Huitzilin reencarnado, quien al hacer contacto con la flor, esta abrió sus 20 pétalos.

De esta flor, nacen diversas leyendas, así como usos, sin embargo uno de los más importantes es poder usarla en el altar de muertos, para que pueda guiar a las almas y puedan regresar a ver a sus familiares cada año.