Pero Seguir en un mal Matromonio es Peor que el Divorcio

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas (Foto Rocío Castro Alvarado)

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Ante el aumento de divorcios, teniendo como la principal causal el adulterio, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas, manifestó que esto es un problema personal, familiar, social y cultural.

Según datos del Tribunal Superior de Justicia del Estado, los distritos judiciales donde más se registran más demandas de divorcio son: Fresnillo, Río Grande, Sombrerete y Jerez con procesos de separación que rondan entre los 10 mil y 15 pesos.

“Los muchachos ahora ya no quieren casarse, porque implica un compromiso duradero.  La cultura en nuestro tiempo trata de vivir al día, lo inmediato, lo que es pasajero.  Esto hace que los matrimonios no tengan la solidez que pudiéramos esperar”, manifestó en la conferencia de prensa habitual de los domingos.

Según las declaraciones del prelado, como Iglesia, lo que pueden hacer ante esta práctica que quieran, no sucediera, “lo más que podemos hacer es la evangelización, que es nuestra misión, para que haya la solidez en las raíces, a valores que puedan darle consistencia a la relación humana”.

Por otra parte, dijo que entre los múltiples factores que orillan a las parejas a separarse, agregó, que afecta el tipo de relaciones humanas de las personas, no solo en el compromiso, sino relaciones superficiales, sensoriales que se quedan por encima, no garantizan que sean duraderas.

“Como Iglesia estamos trabajando todo eso, no solo desde el Evangelio, sino de la misma antropología.  Consideramos los obispos en México, que (el divorcio) es un problema cultural y antropológico muy fuerte, por qué razón, cambio de época, de valores que sostienen la sociedad, que afecta matrimonios, familia, sociedad y la manera de pensar, creer y al religiosidad”, destacó.

A decir del monseñor, el divorcio hace ver una sociedad más permisiva, pero dijo que tampoco está de acuerdo en que sea prohibitiva, “tampoco nos vayamos al extremo que todo está permitido, que todo se vale”.

“Quedan heridas que pueden matar, que ponen en riesgo la vida matrimonial y familiar.  Lo que tenemos que hacer es volver a valores sólidos y ser buenos enfermeros para ayudar a curar heridas mediante las ciencias humanas que pueden apoyar mucho”, anotó.

Noriega Barceló precisó que “así como hay consultorios médicos, es necesario poner consultorías de tipo psicológico y espiritual porque se ahogan en el poder de los malos entendidos, en sus propias lágrimas, lo que hace que haya más depresión, vacíos y una visión negativa de la vida, que abre la puerta para adicciones porque destruye a las personas”.