Por Manuel Medina Castro

El Parque La Encantada, ubicado en la ca­pital zacatecana, era hasta hace una semana un lugar a donde a diario acudían cientos de deportistas a hacer actividad física, pero también a donde los zacatecanos acudían para distraerse.

Actualmente este lugar está con las puer­tas cerradas, prohibiendo el ingreso a toda persona, con excepción de las personas encargadas del mantenimiento del lugar.

Lo anterior como medida de prevención implementada por el gobierno estatal, encargado del espacio, en contra de la pro­pagación del Covid-19, ya que aquí se con­centraban grandes cantidades de personas.

Estas concentraciones eran aprovechadas por vendedores ambulantes que colocaban sus improvisados puestos en las entradas del Parque de La Encantada, mismos que hoy en día han dejado de acudir ya que no hay a quién ofrecerles su producto.

Personas que auxiliaban en el estaciona­miento de los automóviles, los llamados “viene viene” también eran personajes siempre presentes afuera del parque, y ahora no se para por el lugar ya que no pueden efectuar este trabajo ante la falta de automovilistas.

Locatarios establecidos al interior lugar, dedicados a la venta de alimentos y artesa­nías, también resultaron afectados ya que por las medidas tomadas ya no pudieron ingresar a sus locales.

Al interior del parque únicamente se pueden ver a pocas personas que realizan tareas de mantenimiento en las diversas áreas con las que cuenta el Parque La Encantada.

Como es el de alimentar a los animales del Zoológico que se encuentra en este lugar, así como quienes se encargan del cuidado de la vegetación y de la limpieza de todos los espacios de este parque.