Por Manuel Medina Castro

La plaza de San Francisco, ubicada a un costado del Museo Rafael Coronel, mejor conocido como el Museo de Las Máscaras, era hasta hace unas semanas un lugar donde vendedores de artesanías y antigüedades ofrecían sus productos, principalmente a los visitantes del recinto (Foto Rocío Castro Alvarado)

La plaza de San Francisco, ubicada a un costado del Museo Rafael Coronel, mejor conocido como el Museo de Las Máscaras, era hasta hace unas semanas un lugar donde vendedores de artesanías y antigüedades ofrecían sus productos, principalmente a los visitantes del recinto (Foto: Rocío Castro Alvarado)

La plaza de San Francisco, ubica­da a un costado del Museo Rafael Coronel, mejor conocido como el Museo de Las Máscaras, era hasta hace unas semanas un lugar donde vendedores de artesanías y anti­güedades ofrecían sus productos, principalmente a los visitantes del recinto.

Actualmente esta plaza luce deso­lada, sin presencia de vendedores y compradores debido a las medidas de prevención emitidas para evitar la propagación del Coronavirus, en las que se contempla como objeti­vo primordial la campaña de sana distancia y el que las personas per­manezcan en sus hogares.

El Museo de Las Máscaras tam­bién cerró sus puertas desde el 19 de marzo como medida de prevención ante el COVID-19, por lo que el número de visitantes para los ven­dedores de esta plaza disminuyó.

Actualmente en la plaza única­mente s e puede ver un es tab le­cimiento semifijo similar a una carreta antigua, en la que eran ex­hibidas varias antigüedades, pero actualmente está cerrado.

También se observa una carreta de madera utilizada para la venta de helados típicos de Zacatecas, que debido a la falta de visitantes al lugar tuvo que quedar ahí parada.

En las aceras cercanas a la plaza de San Francisco también se esta­cionaba una camioneta que ofrecía e n l a p a r t e t r a s e r a d e l v e h í c u l o distintos productos, principalmente artesanías y antigüedades, misma que dejó de asistir por la falta de clientes.

Negocios establecidos en las cer­canías del Museo de San Francisco también aprovechaban a los turistas y locales que visitaban el recinto, pero debido a la crisis de salud también cerraron las puertas, infor­mando en cartulinas que regresarán a trabajar una vez que la crisis se haya superado.