Por Óscar Domínguez Caldera

Los espacios que han sido cerrados por el ayuntamiento van desde jardines: Independencia, Juárez, de la Madre, hasta la Alameda Trinidad García de la Cadena, así como algunos de los pequeños jardines que se encuentran en la colonia Centro o en la Peñuela, entre otros (Foto: Merari Martínez)
Ignorando las recomendaciones de las autoridades de gobierno que han indicado no reunirse en jardines, plazas o espacios públicos, muchas personas y comerciantes semifijos continúan colocándose en las esquinas y bancas de los espacios que ya han sido cerrados por el ayuntamiento, entran a pesar de las cintas que fueron puestas para impedir el paso a estos lugares.
Debido a que apenas hace algunas semanas comenzaron a intensificarse las acciones de las administraciones de gobierno para prohibir a la ciudadanía salir, aun con eso las recomendaciones no han dado resultado del todo pues a diario se observa una gran cantidad de transeúntes y vehículos que transitan por las calles del Centro Histórico.
Esto lo siguen aprovechando muchos comerciantes ambulantes que buscan seguir obteniendo ingresos monetarios para sus familias, ya que en el caso de quienes se dedican a la venta de dulces, semillas o cigarros, el sustento lo obtienen a diario ya que no cuentan con algún tipo de seguridad social o laboral; también están los comerciantes semifijos que se colocan en las esquinas del Jardín Independencia para ofrecer comida o postres como los churros rellenos, negocios en los que ha disminuido el número de clientes
Los espacios que han sido cerrados por el ayuntamiento van desde jardines: Independencia, Juárez, de la Madre, hasta la Alameda Trinidad García de la Cadena, así como algunos de los pequeños jardines que se encuentran en la colonia Centro o en la Peñuela, entre otros.
Muchos de los comerciantes se colocan en zonas donde transitan un gran número de personas, ya sea por estar cerca de paradas de autobús, o bien por ser paso obligado para trasladarse a sus centros educativos y de trabajo; mientras que lugares son frecuentados aún, por decenas de personas que siguen sentándose incluso sobre las cintas amarillas que colocaron para cerrar los jardines e impedir haya reuniones o contacto entre personas en las calles.
