“Agárrense de la fe, Todo Tiene Solución”, Recomienda

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló (Foto Archivo Página 24)

Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Archivo Página 24)

“Nos agarramos, nos desesperamos, agárrense de la fe, es don. Cuando hay amor no hay nada que no tenga solución, todo tiene solución”, advirtió Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas durante la homilía dominical para exponer en torno a los tiempos que se viven por la pandemia.

“Dios con nosotros, Dios me ama, lo único cierto es el amor que te llevará a tener otra mirada, otra visión de la vida. La esperanza se activará y tendrás inspi­ración”, manifestó monseñor Sigifredo Noriega.

Consideró que derivado de la contingen­cia sanitaria, “habrá cosas que se tendrán que cambiar en cuestión de actitud, preci­sando que el virus estará ahí, pero nosotros seremos otras personas con prevención, pero también con generosidad, viendo por las demás personas, respetándolas, haciendo una sola familia”.

Frente a este escenario, el obispo pidió que Dios ilumine a la población para que “permanezcan en su amor”.

“Por qué no se despide este condenado virus, tranquilos, no se irá, nosotros nos despediremos de él, de acuerdo a la actitud que vayamos tomando. Qué vamos a ha­cer, el virus estará ahí, ahora qué vamos a hacer, qué actitud tomaremos”, cuestionó el prelado.

Por esto dijo que ahora la tarea de la población será recorrer el pasado, lo aprendido, y utilizar lo aprendido, con­fiando en que “sea mucha la cosecha en el aprendizaje, no solamente a los que toman clases de manera formal en línea, si no a los que están en la escuela de la vida”.

Comentó que “a dos meses de la contin­gencia sanitaria en México, a estas alturas del camino sentimos, cansancio, desgaste e incertudumbre por el futuro, quizá des­esperación y miedo por otro tipo de virus que nos amenaza”.

“No es el año 2020 que soñamos hace unos cuantos mese. Hemos sufrido el des­concierto, pero también hemos aprendido a valorar lo esencial de la vida, familia, fe en Dios, otra forma de hacer iglesia, la necesidad de la colaboración social, el respeto a las decisiones de otras perso­nas”, agregó.

“Quisiéramos salir a la calle, visitar a nuestras familias, retomar la rutina. Es comprensible porque no estabamos pre­parados para estar aislados tanto tiempo. Hemos cambiado desde entonces”, dijo durante un mensaje en plataformas vir­tuales del Obispado local.