Por Manuel Medina Castro

Este paso peatonal, gran parte del año, no se encuentra debidamente señalizado, por lo que muchos automovilistas no respetan el paso de las personas y en muchos de los casos transitan por este lugar a alta velocidad (Foto Rocío Castro Alvarado)

Este paso peatonal, gran parte del año, no se encuentra debidamente señalizado, por lo que muchos automovilistas no respetan el paso de las personas y en muchos de los casos transitan por este lugar a alta velocidad (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Sobre la avenida González Ortega, casi al llegar a la Plazuela del Ferrocarril, me­jor conocida como La Máquina 30-30, se encuentra una zona peatonal para que las personas crucen esta avenida y puedan lle­gar a las paradas de camiones urbanos que ahí se encuentran, pero lamentablemente el paso peatonal no es muy respetado ya que la señalización constantemente no es visible.

Este paso peatonal, gran parte del año, no se encuentra debidamente señalizado, por lo que muchos automovilistas no respetan el paso de las personas y en muchos de los ca­sos transitan por este lugar a alta velocidad.

El paso de cebra, según las Reglas de Trán­sito, obliga a los automovilistas a bajar la velocidad al llegar a estos puntos, en donde deben dar preferencia a quienes caminan por esa señalización.

Pero debido al poco respeto vial de los automovilistas, obliga a que quienes cruzan la avenida caminando tengan que “torear” a los carros, para poder pasar por este lugar.

Situación por la que las autoridades muni­cipales, actualmente están dando su “manita de gato” a este paso peatonal, pintando las líneas blancas que hace mucho no se veían.

Este trabajo lo realizan ya que existe menor presencia de automovilistas en las calles de Zacatecas, ya que muchas personas están traba­jando desde casa por la contingencia sanitaria.

Además de pintar el paso peatonal, durante el transcurso de la semana pasada, personal del ayuntamiento capitalino también reali­zó otros trabajos en este lugar, como el de limpieza, sanitización y pintura en las líneas laterales de la vialidad, así como en las ins­talaciones que sirven como vallas metálicas para separar los carriles.