“En una Revolución se Vive o se Muere, no es un Juego de Niños”
Por Manuel Medina Castro

Juan Antonio Tarango Ceballos, activista y docente de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) (Foto: Cortesía/Perfil de Facebook)
Juan Antonio Tarango Ceballos, activista y docente de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), señaló que “en una revolución se vive o se muere, no es juego de niños y no se tiene el tiempo para asearse o atender cuestiones personales”.
Lo anterior en referencia a los comentarios hacia Ernesto “Che” Guevara de la Serna que Cristina Rodríguez de Tello, esposa del gobernador Alejandro Tello Cristerna y presidenta honorífica del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) publicó, calificando al Che como: “Asesino, homofóbico, sucio (literal NO se bañaba), fanático, un sociópata al que muchos tarados le rinden culto”.
Al respecto, Tarango Ceballos apuntó que Ernesto Guevara fue un hombre de su tiempo, viajó por Latinoamérica en moto, llevando consigo sus libros, su primer viaje lo llevó acabó junto con un amigo y sólo fue en su país Luego, partió de su natal Argentina hasta llegar a nuestra patria, México, donde tuvo contacto con el dirigente cubano Fidel Castro Ruz, de ahí se embarcaron hacía Cuba donde iniciaron la Revolución Cubana en la Sierra Maestra.
Al triunfo de la Revolución, el Che tuvo cargos en el nuevo gobierno de Cuba, es muy famoso uno de sus discursos dado en la Organización de las Naciones Unidades (ONU), señaló.
“En fin existen muchos datos de su biografía, entre ellos su muerte, asesinado en Bolivia por un soldado borracho, cumpliendo órdenes de sus superiores. El Ejército Boliviano estuvo asesorado por la CIA y el Ejército Estadounidense”, comentó.
Asimismo, Tarango Ceballos apuntó: “En una revolución se vive o se muere, no es juego de niños y no de se tiene el tiempo para asearse o atender cuestiones personales”.
El Che “no fue un asesino a sueldo como los esbirros que obedecen órdenes de sus jefes comprados por el imperio, Ernesto fue un revolucionario, obvio, es decir, no bien visto por los gobiernos títeres de Estados Unidos”, añadió.
“Tan sólo leer la carta que les dejó a sus hijos cuando partió de Cuba hacia Bolivia nos muestra la gran humanidad de un hombre de su talla”, en la que decía: “Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.
“Para muchas personas quizá sus ideas no sean de su agrado, ya sea por su ignorancia o porque tienen otros intereses” y comentó que a muchos de los que fueron jóvenes en los años 60 y 70 “nos ha dejado un gran legado” “Sólo personas con amplio criterio pueden opinar respecto a esta persona, tacharlo de sucio es no conocer la historia ni siquiera de nuestra hermosa patria, mínimo la biografía y batallas de nuestros héroes, ahí se darán idea de por qué en una revolución o se triunfa o se tiene derrota”, puntualizó.
