“Ojalá Encontremos a Dios en la Tempestad”

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas indicó que “hemos tenido que recorrer este camino tempestuoso, difícil, desconcertante, estamos aquí, aunque otras personas conocidas no están en este mundo”. (Foto Archivo Página 24)

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas indicó que “hemos tenido que recorrer este camino tempestuoso, difícil, desconcertante, estamos aquí, aunque otras personas conocidas no están en este mundo” (Foto: Archivo Página 24)

A casi cinco meses de haber iniciado la pandemia, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas indicó que “hemos tenido que recorrer este camino tempestuoso, difícil, desconcertante, estamos aquí, aunque otras personas conocidas no están en este mundo”.

“Momentos difíciles en todos los campos, la familia ha resentido, el fin de curso escolar y el inicio del nuevo también.  Todas las repercusiones en la economía, en la convivencia, todo lo que esto implica, tempestad, tormenta que para muchos se convierte en tormento por la incertidumbre”, manifestó durante la homilía dominical.

Es por ello que monseñor Noriega cuestionó qué hemos aprendido en este tiempo en esta escuela que, dijo, “de alguna manera la estamos improvisando”, al considerar que son muchas las lecciones, pese a que siempre han existido tempestades, pero la vida sigue, no igual.

“La palabra que escuchamos hoy nos vuelve a poner en nuestro lugar, en nuestro presente en el tiempo, en nuestra condición humana, hay mucho que escarbarle. Brevemente tengo tres lecciones, la primera es que no somos dioses, no lo sabemos todo ni podemos todo”, afirmó.

Refirió entonces que este mundo tiene buenas dosis de soberbia y egoísmo, por lo que la segunda lección a decir del obispo, “es el grito de la fe de reconocer, no puedo, no sé”.

“Me pregunto, nos estará faltando humildad en este trayecto que estamos recorriendo, que necesitamos de Dios y de los demás. Estamos en esta barca, ojalá que nuestra fe se haga más fuerte, que encontremos a Dios en la tempestad”, agregó Noriega Barceló.

En la tercera lección, mencionó que la feligresía tiene que subirse a la barca, “no porque seamos muchos, si no porque este mundo es tremendamente individualista y no nos fijamos en los demás, nos hacemos indiferentes, ayudémonos a subir a la barca”.

Expuso que es necesario apoyar al prójimo para que no se hundan en la barca, para que se haga presente la conversión de fe para ver el horizonte con confianza y esperanza.