Cruceros, Calles y el Campo, en Donde Laboran
Por Cristo González

El trabajo infantil se ha acentuado durante esta pandemia, se puede apreciar sobre todo en la zona urbana, donde menores de edad trabajan vendiendo dulces, tocando algún instrumento o limpiando parabrisas, aunque también desempeñan labores en el campo (Foto: Cristo González)
El trabajo infantil se ha acentuado durante esta pandemia, se puede apreciar sobre todo en la zona urbana, donde menores de edad trabajan vendiendo dulces, tocando algún instrumento o limpiando parabrisas, aunque también desempeñan labores en el campo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Zacatecas existen más de 45 mil adolescentes y niños que laboran en ocupaciones no permitidas según el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil.
Ahora, por la pandemia se pueden ver incluso a familias enteras que salen a los cruceros o calles a buscar el sustento diario porque se ha visto afectado el ingreso a causa de la contingencia.
Sin importar los riesgos que esto implica, algunos menores han dejado a un lado los libros escolares para desenvolverse laboralmente, otros incluso se ven acompañados de sus juguetes para no dejar a un lado su infancia por el hecho de entrar al mundo productivo en conjunto con sus padres.
Según informes recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en el mundo, millones de niños corren el riesgo de tener que realizar trabajo infantil como consecuencia de la crisis del COVID-19, lo que podría propiciar un aumento del trabajo infantil por primera vez tras 20 años de avances.
Los grupos de población vulnerables, en particular los que trabajan en el sector informal y los trabajadores migrantes, son quienes más padecen los efectos de la recesión económica, el aumento de la informalidad y el desempleo.
Es por esto que a diario se ven en la necesidad de salir a contribuir con los ingresos familiares a falta de oportunidades de empleo para los mayores y el cierre de escuelas durante la contingencia, debido a que algunos padres de familia no tienen con quién dejarlos mientras trabajan en la informalidad.
Aunado al peligro que corren por estar en las calles o en el campo, la gran mayoría de los menores no tienen las mínimas medidas de protección frente a la pandemia, sólo se exponen a cambio de unas monedas.
