En la Catedral Basílica de Zacatecas
Por Cristo González

Ayer al mediodía, se realizó la misa de exequias del presbítero Luis Salazar Santoyo en la Catedral Basílica de Zacatecas a la que el acceso fue restringido para guardar las medidas de sana distancia y protocolos de salud (Foto: Merari Martínez)
Ayer al mediodía, se realizó la misa de exequias del presbítero Luis Salazar Santoyo en la Catedral Basílica de Zacatecas a la que el acceso fue restringido para guardar las medidas de sana distancia y protocolos de salud.
Tras seis días de estar hospitalizado por complicaciones de salud derivadas de una enfermedad respiratoria, el pasado sábado 24 de octubre murió el “padre Luis”, como la feligresía lo conocía.
Al pie del altar se colocó una fotografía y la urna rodeada de flores blancas con las cenizas del presbítero que fue muy querido en la capital zacatecana, aunque era originario de Colotlán, Jalisco.
Fue el 18 de julio de 1961 cuando nació en este municipio jalisciense, y ordenado como sacerdote el 18 de diciembre de 1986 en la Catedral Basílica en donde hoy fue despedido.
Entre varios cargos que encabezó en el clero local, estuvo en las parroquias de Calera, Estación Camacho, Guadalupe y en varios templos de la capital.
Fue el fundador de los comedores comunitarios Divina Providencia y Juan Pablo II, lo que lo hizo merecedor de reconocimientos con el Premio Estatal de Derechos Humanos Tenamaxtle en 2016, por tanto, su muerte conmocionó a la grey católica que conoció sus obras altruistas en los 37 años que sirvió a la iglesia.
Pese a que se exhortó a la feligresía seguir la transmisión de la ceremonia en plataformas digitales, a este sitio acudió un importante número de fieles que estimaban al sacerdote de 59 años.
Aunque según la Diócesis local, las misas en estos tiempo de pandemia deberían ser más cortas, en esta ocasión la celebración religiosa tardó poco más de una hora, y el encargado de oficiarla fue el obispo Sigifredo Noriega Barceló.
En la misa también estuvieron gran parte de sacerdotes del clero local que de esta manera dieron el último adiós a este miembro de la iglesia católica.
En su intervención, monseñor recordó que con el bautizo fue incorporado a la iglesia, después mediante el sacramento del orden sacerdotal fue hecho signo e instrumento de Cristo, cabeza y pastor de la iglesia, consagrado al ministerio presbiteral a la Diócesis local.
Al finalizar la misa, un sacerdote reconoció la calidad humana del padre Luis, que finalmente fue despedido entre una ola de aplausos que resonaron en este recinto religioso.
La urna con sus cenizas fue entregada en manos del obispo a sus familiares, y se pidió a los asistentes no tocarla para guardar la sana distancia, por lo que continuaron los aplausos a su salida.
