Por Manuel Medina Castro

Entre las calles Rayón y Morelos del Centro Histórico se encuentra el Jardín de los Niños Héroes, el cual pasa desapercibido para los visitantes ya que no se encuentra sobre las principales calles de la ciudad, lo que no es así para los locales que en este pequeño espacio disfrutan de realizar distintas actividades (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Entre las calles Rayón y Morelos del Centro Histórico se encuentra el Jardín de los Niños Héroes, el cual pasa desapercibido para los visitantes ya que no se encuentra sobre las principales calles de la ciudad, lo que no es así para los locales que en este pequeño espacio disfrutan de realizar distintas actividades (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Entre las calles Rayón y Morelos del Centro Histórico se encuentra el Jardín de los Niños Héroes, el cual pasa desa­percibido para los visitantes ya que no se encuentra sobre las principales calles de la ciudad, lo que no es así para los locales que en este pequeño espacio dis­frutan de realizar distintas actividades.

Este jardín es importante para los vecinos de las calles Rayón y Morelos, ya que ellos suelen disfrutar de este espacio. A temprana hora se puede apre­ciar a adultos sentados en las bancas mientras “toman un poco de sol”, más tarde se ve a los jóvenes paseando a sus perros o realizando actividad física.

El lugar también es cuidado por los vecinos, así lo informan algunos carteles y anuncios, pues en el 2013 vándalos dañaron el monumento a los Niños Héroes que se encuentra en el centro del jardín.

Según información del lugar, esta es­cultura fue instalada en 1959, teniendo como intervención mayor la recons­trucción de 2013, ya que los vándalos se robaron la cabeza de la figura del cadete Fernando Montes de Oca, mien­tras que la de Vicente Suárez también fue perjudicada.

Además de las esculturas ya men­cionadas también se encuentran las de Juan Escutia, Juan de la Barrera, Agustín Melgar y Francisco Márquez, los llamados niños héroes que defen­dieron la bandera mexicana en 1847 en el Castillo de Chapultepec, esto ante el asedio de las tropas estadounidenses.

Los cadetes muestran en sus manos distintas armas con las que se defen­dieron, principalmente rifles. Las es­culturas rodean una estructura similar a un pilar que en lo más alto tiene una una figura alada portando en uno de sus brazos una antorcha.