Es una Experiencia Inédita, Dolorosa: Obispo
Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis local (Foto Archivo Página 24)
Luego de cinco semanas de estar ausente, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis local presidió la celebración eucarística dominical, en la cual destacó que sigue la experiencia inédita, dolorosa que desde hace casi 11 meses atraviesa la humanidad a causa de la pandemia.
“El sufrimiento, la incertidumbre y la experiencia nos ha sacado de nuestras seguridades cuando pensábamos que ya lo teníamos todo solucionado, pero no es así, ni la salud, ni la economía, la política, las nuevas culturas, ni lo religioso”, advirtió en la homilía.
Destacó que desde siempre han existido noches largas y oscuras a causa de la enfermedad y diferentes infortunios por los que el ser humano trata de buscar respuestas del por qué pasan las cosas cuando había proyectos y planes.
Surgen los cuestionamientos de por qué esta situación ha afectado a los seres queridos, cuando el sufrimiento ha dejado heridas abiertas.
“Encontramos la respuesta por parte de Dios y por dónde debe ir nuestra respuesta con sus luces, gozos y misterios dolorosos, Jesús es la respuesta que se hace plástica de una forma sencilla, al alcance de la fe”, agregó el monseñor.
“A la enfermedad, al dolor, al sufrimiento, al mal, al pecado y la muerte Jesús se acerca para, con su mirada, contemplar su corazón que transforma”, indicó.
Noriega Barceló manifestó que durante estas circunstancias de la pandemia, la respuesta de Dios no es racional porque son gestos del amor compasivo que se refleja en visitar o cuidar enfermos.
“La respuesta para cualquier tipo de mal es este tipo de amor, es donde se pone a prueba nuestra fe, donde todos estamos llamados a mostrarla y compartirla con el amor que se hace servicio, sanando para servir, no para consumo propio, porque toda sanación es para servir”, destacó el obispo.
Por ello, aseguró que Dios es el salvador en todas partes, que pide entrar por las “calles digitales”, pidiendo que los fieles abran la puerta de sus hogares para que los lleve a la plenitud de la vida mediante la eucaristía.
