“Fueron Llamados a la Eternidad”
Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis local ofreció una misa en memoria de quienes han fallecido por la pandemia del coronavirus y otras causas, quienes “fueron llamados a la eternidad durante el último año” (Foto Rocío Castro)
Ayer al mediodía, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis local ofreció una misa en memoria de quienes han fallecido por la pandemia del coronavirus y otras causas, quienes “fueron llamados a la eternidad durante el último año”.
En la homilía pidió por las personas que han muerto por el Covid-19, accidentes, muerte natural o por la violencia que se vive por la inseguridad en el estado.
“Hoy hacemos memoria de estas personas tan significativas en nuestra vida, que han construido con su vida lo que hoy somos. Están en manos de Dios, y esta iglesia suplicante hora por cada una de estas personas, muchas de ellas que no pudieron tener una despedida como hubiéramos querido”, manifestó.
Ante la proximidad de la Semana Santa, cuestionó cómo se interpretaría lo que se ha vivido en este año, si en sufrimiento acumulado, amor, amor hasta dar la vida, al mencionar que cada familia lo ha vivido en uno o varios miembros.
“¿Cuántos hijos han sepultado a sus padres?, ¿cuántos padres han sepultado a sus hijos?, ¿cuántos hermanos han sepultado a sus hermanos?, ¿cuántos amigos hemos sepultado a nuestros amigos?, ha sido un año tremendamente cuestionado, desconcertante, doloroso, difícil porque cada familia puede contar sus historias”, advirtió monseñor Noriega.
Destacó que quienes han pasado por este tipo de pruebas y se viven diariamente, mientras que otros fueron llamados por esta prueba. Comentó que quizá uno de los mayores cuestionamientos es ¿dónde está Dios cuando una persona inocente sufre? o cuando muere una persona joven, “cuando el dolor nos desgarra aunque sea un adulto mayor, queremos ver a Dios”.
“Dios es nuestra fortaleza, nuestro consuelo, es nuestra esperanza del gozo y la gloria eterna. Duele, y mucho (la muerte), porque antes de estallar en vida el grano de trigo, tiene que romperse, lo mismo pasa con nosotros. Cuando se ama, se sufre por el desprendimiento que se da a través de la muerte”, finalizó Noriega Barceló.
