”Si no Miramos al Cielo nos Quedaremos Cortos”

Por Cristo González

Fotografía relevante a la nota.

Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Rocío Castro)

Durante la homilía dominical, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, hizo algunas reflexiones, apuntando que mayo hace un resumen de lo más importante que hay en la vida.

En su mensaje condenó que se haya perdido el sentido de trascendencia, por lo que al no ver hacia el cielo, “nuestra vida perderá orientación y sentido”.

“Hoy es una de las urgencias, recuperar el sentido de la trascendencia, la cultura de dar cuentas a Dios y al prójimo, porque si no miramos desde el cielo nos quedaremos cortos, y todo pierde sentido porque no hay a quién dar cuentas.

Por esto el jerarca católico exhortó a la feligresía para que miren al cielo, refresquen la fe y la esperanza para acabar con el mal en el mundo actual.

En el séptimo domingo de Pascua y la Ascensión de Jesucristo, precisó que los creyentes deben revalorarse para que los católicos aspiren con sus buenas acciones a alcanzar el cielo.

También consideró que se debe mirar a la tierra, para ver la misión que tiene cada uno en la vida, “es para luchar contra el mal y que el mal no ahogue a la humanidad”.

“El que cree en Jesucristo tiene el poder de disminuir el mal en el mundo, rompiendo las barreras entre hermanos, los muros que ponemos con el odio y la indiferencia”, destacó.

Refirió que en tiempos complicados, como los que se viven actualmente “ la fe es con­fianza, dejemos que Dios obre y si creemos en él obrara a nuestro favor”.

“El que quiera ir al cielo debe pisar bien la tierra y tomar su responsabilidad”, advirtió el obispo.

Mencionó también que el mes de mayo inicia con la conmemoración del Día del Trabajo, que se enmarca en los festejos de la Santa Cruz, seguido del Día de las Madres, el Día del Maestro, el Día del Estudiante, entre otros festejos marianos.

“Celebramos la vida en el sentido más grande y profundo de más trascendencia que pueda tener la vida con la resurrección de Jesucristo, que convierte nuestra vida en una Pascua permanente, porque todos los días pasamos de la oscuridad a la luz, de la noche al día. Pasamos de la muerte a la vida”, afirmó.

“Mayo toca todos los recovecos de la vida, por eso hay que componerle su can­ción”, precisó el monseñor al celebrar que en este mes siempre es Pascua.