Y ya Comenzó su Retiro
Por Nallely de León Montellano
Este jueves inició el retiro de la decoración navideña instalada desde el pasado 1 de diciembre en distintos puntos del Centro Histórico de Zacatecas, como parte del festival de luces promovido por el Gobierno del Estado, cuyo arranque oficial se realizó el 30 de noviembre de 2025.
Desde temprana hora, personal operativo comenzó con el desmontaje de estructuras, cableado y adornos luminosos colocados en la avenida Hidalgo, Plaza de Armas y otras zonas del primer cuadro de la ciudad, espacios que durante más de un mes fungieron como set fotográfico, o espacio de convivencia para peatones, turistas y familias zacatecanas.
Entre los principales atractivos que comenzaron a ser retirados se encuentra el túnel navideño, una estructura de aproximadamente 60 metros de longitud equipada con más de 72 mil luces tipo pixel, así como las Villas Navideñas instaladas tanto en Plaza de Armas como en la Alameda Trinidad García de la Cadena, donde se ofrecieron actividades recreativas, comerciales y juegos mecánicos, incluida una Rueda de la Fortuna.
De acuerdo con información oficial difundida al inicio del festival, el objetivo de estas instalaciones fue generar un ambiente de alegría para las y los asistentes, además de fortalecer la vocación cultural y turística de la capital del estado mediante espacios de convivencia familiar durante la temporada decembrina.
No obstante, a la fecha no se ha dado a conocer de manera pública el monto total invertido en la instalación, operación y retiro de la decoración navideña, ni se ha precisado la dependencia responsable del gasto, las empresas proveedoras de los servicios de iluminación y montaje, o si parte del material utilizado corresponde a reutilización de años anteriores.
El montaje y desmontaje de estas estructuras implicó también la participación de personal de servicios públicos, así como ajustes temporales a la movilidad y al uso de plazas y vialidades del Centro Histórico, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo que ha generado entre algunos sectores ciudadanos cuestionamientos sobre la duración de las instalaciones, su impacto urbano y la necesidad de transparentar el uso de recursos públicos destinados a este tipo de eventos.
El retiro de la decoración marca el cierre visual del periodo festivo decembrino y el retorno gradual a la imagen urbana habitual del primer cuadro de la ciudad, al tiempo que reabre el debate ciudadano sobre el equilibrio entre la promoción turística, el gasto público y las prioridades en materia de servicios básicos e infraestructura urbana.
