Ofrece Mejor Producto y Rendimiento por Hectárea, Destaca

Por Nallely de León Montellano

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El exdiputado local Felipe de Jesús Rivera Rodríguez (Foto: Diana Moreno Valtierra)

La agricultura protegida continúa siendo una de las opciones más viables para disminuir la vulnerabilidad del campo zacatecano frente a las inclemencias del clima y la falta de garantías en la producción agrícola, señaló Felipe de Jesús Rivera Rodríguez, exdiputado local y originario del municipio de Juchipila.

Explicó que actualmente las y los productores enfrentan escenarios de alto riesgo al sembrar a cielo abierto, especialmente durante los meses de mayor variabilidad climática, cuando heladas atípicas, lluvias intensas o calor extremo pueden provocar la pérdida total de las cosechas. Cultivos como chile, tomate, cebolla y ajo son los más afectados por estas condiciones. Detalló que, a diferencia de la agricultura tradicional, los esquemas de agricultura protegida permiten controlar factores como plagas, enfermedades y temperaturas extremas, además de mejorar la calidad del producto y aumentar significativamente el rendimiento por hectárea.

Indicó que mientras en campo abierto la producción de tomate puede rondar las 800 toneladas por hectárea, bajo sistemas protegidos este volumen puede multiplicarse. Rivera Rodríguez indicó que en Zacatecas existen actualmente entre 500 y mil hectáreas de agricultura protegida, principalmente en municipios como Villa de Cos, Fresnillo y Ojocaliente; sin embargo, reconoció que parte de esta infraestructura se encuentra deteriorada o en abandono, reflejo de la falta de continuidad en las políticas públicas dirigidas al sector agrícola.

Asimismo, subrayó que este modelo permitiría a los productores zacatecanos diversi ficar su actividad y competir en mercados más amplios, reduciendo la dependencia de monocultivos como el frijol y el maíz, que generan menores ingresos.

Señaló que productos como chile, tomate, pepino y cebolla ofrecen mejores oportunidades económicas bajo este esquema. No obstante, advirtió que el principal obstáculo para su implementación es el alto costo de inversión, que puede superar el millón y medio de pesos por hectárea, por lo que consideró indispensable que los gobiernos retomen esquemas de apoyo directo y capacitación, en lugar de créditos que resultan impagables para la mayoría de los campesinos.

Finalmente, recordó que hasta hace algunos años existían programas federales y estatales que subsidiaban este tipo de proyectos de manera tripartita, los cuales  fueron eliminados, por lo que consideró necesario que se reevalúe su retorno y que se destinen recursos específicos en los presupuestos públicos para fortalecer al campo zacatecano y garantizar condiciones dignas de producción.