Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

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Felipe Carrillo Puerto

CADA UNA de las transformaciones sociales en México ha producido una constelación de personajes que tienen un rasgo común: desarrollaron una concepción de justicia, de igualdad, de soberanía, que han sido su aportación a nuestra historia e identidad. Uno de estos personajes fue Felipe Carrillo Puerto.

LA FIGURA pública de Carrillo Puerto nació con el movimiento social de la Revolución mexicana. Motuleño de nacimiento, políticamente se formó en las comunas zapatistas de Morelos, a mediados de la década de 1910. Tiempo después, con el apoyo del Partido Socialista del Sudeste, fue legislador y asumió la gubernatura de Yucatán (1922-1924).

DESDE SU cargo como gobernador llevó a cabo una de las administraciones más radicales de los gobiernos locales de la Revolución Mexicana. Inició el reparto de tierras a los campesinos, lo cual lo confrontó con la llamada “casta divina”, la plutocracia de Yucatán. Sin embargo, esta iniciativa no estuvo aislada, fue sólo un segmento de una reestructuración político-social que Carrillo Puerto concibió de manera integral, a través de reformas inusitadas, que se adelantaron varias décadas a otras transformaciones.

EN EL ÁMBITO laboral, para proteger a la clase trabajadora, subió el salario mínimo, promovió la jornada de 40 horas y el derecho de huelga. Apoyó el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, lo cual llevó a las primeras mujeres a asumir una legislatura local en 1923: Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche Barrera y Raquel Dzib Cicero. Junto a ello, promovió una Ley del Divorcio que permitía a la mujer salir de matrimonios abusivos. Además, como base científica, promovió prácticas de control natal y planificación familiar.

EN EL ÁMBITO educativo Carrillo Puerto no sólo construyó cientos de escuelas, implementó también un nuevo trabajo pedagógico, la llamada la “Escuela Racionalista”, que rompió con una idea de la educación meramente académica, para volverla una verdadera herramienta de emancipación social, con método científico, lejos del fanatismo religioso, fomentando el aprendizaje en campo (en el taller o huertos), la curiosidad crítica y permitiendo la igualdad de género (que niñas y niños convivan en la misma aula).

TODO ESTE conjunto de reformas (y otras más que no alcanzamos a anotar) hicieron que Carrillo Puerto (también conocido como el Dragón Rojo de Ojos de Jade) se ganara la simpatía y admiración de figuras progresistas de otras latitudes del continente americano. Desde el sur, el intelectual argentino José Ingenieros lo apoyó. Desde el norte, la periodista de izquierda Alma Reed lo visitó en Yucatán para conocer las obras que estaba fomentando en las zonas arqueológicas y se convirtió en su pareja.

TRAS EL fusilamiento de Felipe y de sus hermanos en 1924, durante una rebelión de militares contra los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, Alma Reed le escribió una carta a la madre del gobernador. Las palabras de la periodista estadounidense, escritas desde Nueva Orleáns en marzo de 1924, refieren por sí solas lo fundamental de la obra de Carrillo Puerto y la importancia de mantenerlo vivo en la actualidad, para México y la humanidad entera:

“NOBLE MADRE de mi Felipe:

“CUANDO CONTEMPLO la agonía de su alma, siento que no tengo derecho para mi propia pena, adorada madre de mi Felipe Carillo.

“DÍA Y NOCHE la compasión más profunda de mi corazón está contigo en su aplastante dolor. No hay consuelo que pueda ofrecerle. Sólo Dios sabe por qué este indomable sufrimiento llegó a usted. Pero quizás habrá una pequeña satisfacción para usted, el saber que la memoria de Felipe será perpetua. El día en que todos sus ideales y principios sean reivindicados vendrá pronto. Su deseo más grande en la vida era servir a la humanidad entera y dicho deseo alcanzará su realización gloriosa. Él se convertirá en el verdadero héroe del México moderno y su nombre será honrado como el salvador de su pueblo…”