Ante el Endurecimiento de Política Migratoria en EU

Es Poco Probable que se Recuperen Durante el Resto de 2026, Advierten Especialistas de la UdeG

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La doctora Luz Alicia Jiménez Portugal dijo que el efecto del impuesto en remesas resultará en una combinación de decisiones enmarcadas, como el cambio de las transferencias en efectivo a transferencias digitales y el envío de menos dinero para compensar el arancel de 1% por transferencia de remesa/Foto: Cortesía UdeG

Tras 11 años consecutivos de crecimiento histórico, 2025 marcó un punto de inflexión negativo en materia de remesas como resultado del endurecimiento de la política migratoria y financiera en Estados Unidos.

Particularmente en Jalisco, la caída ha sido cercana a 10 por ciento, advirtieron especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

El investigador del Departamento de Economía del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), doctor Clemente Hernández Rodríguez, explicó que no estamos ante una fluctuación cíclica, sino ante un choque estructural derivado de la política de asfixia financiera migratoria de la administración de Donald Trump.

“México cerró 2025 con una recepción aproximada de 60.8 mil millones de dólares, una caída de casi 3 mil millones respecto a 2024. Y Jalisco muestra una sensibilidad mayor al promedio nacional, con una contracción cercana a 9.9 por ciento en el tercer y cuarto trimestres de 2025”, informó.

Agregó que nuestra entidad se mantiene como la tercera receptora (después de Guanajuato y Michoacán), captando 8.3 por ciento del total nacional, mientras que Guadalajara y Zapopan siguen liderando en monto, pero su economía está diversificada.

“Unión de Tula y Ojuelos registran las remesas per cápita más altas con mil 300 dólares por persona al trimestre, y en estos municipios, la remesa no es un extra, es el salario base. La política de Trump de autodeportación incentivada podría generar una crisis de liquidez inmediata en estas zonas rurales, aumentando la pobreza laboral en cuestión de meses. Por cada migrante deportado a Jalisco, se pierden en promedio 4 mil 800 dólares anuales de flujo de divisas directas al estado”, advirtió.

En cuanto a recomendaciones para el gobierno estatal, dijo que las estrategias se pueden focalizar en programas de transferencia directa en los diez municipios con mayor dependencia per cápita, así como preparar “Nodos de talento” para recibir a los deportados, aprovechando sus habilidades técnicas.

“Para el sector privado y las familias, la recomendación es no especular con el súper peso, ya que la volatilidad será la norma, además de migrar de remesas de consumo a remesas de inversión, mientras sea posible el envío”, explicó.

La doctora Luz Alicia Jiménez Portugal, profesora e investigadora de ese mismo departamento, dijo que EU es el mayor país remitente de remesas en el mundo, con flujos que superan los 70 mil millones de dólares anuales hacia múltiples destinos, siendo los principales receptores México, India, China, Filipinas y Centroamérica.

“México sigue siendo el principal receptor en América Latina, con crecimiento sostenido y récords históricos. El Banco Mundial proyecta que las remesas desde EUA hacia países en desarrollo crecerán menos de 2 por ciento, frente a tasas de 5–7 por ciento en años anteriores”, expresó.

Añadió que el efecto del impuesto en remesas resultará en una combinación de decisiones enmarcadas, como el cambio de las transferencias en efectivo a transferencias digitales y el envío de menos dinero para compensar el arancel de uno por ciento por transferencia de remesa.

El doctor Antonio Ruiz Porras, Coordinador del doctorado en Estudios económicos del CUCEA, expuso que alrededor de 4.9 millones de hogares en México dependen directamente de las remesas.

“Las remesas benefician a hogares de bajos ingresos en zonas rurales y semiurbanas. En 2025 las remesas representaron aproximadamente 3.2 por ciento del PIB nacional y 10 por ciento del PIB estatal en Chiapas, Guerrero y Michoacán”, indicó.

En cuanto a las perspectivas 2026, dijo que factores externos clave seguirán influyendo en los flujos de remesas, por lo que es poco probable que las remesas se recuperen en 2026, dado que se espera que EUA endurezca sus políticas.

“Muy probablemente sí veremos otra caída en 2026, no tan fuerte como la de 2025, pero sin lugar a dudas no creo que recuperemos los niveles de remesas de 2024”, afirmó.