Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

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Martí Batres Guadarrama/Foto: Cuartoscuro

EL PASADO mes de febrero el Dr. Martí Batres, Director General del ISSSTE, convocó a toda la derechohabiencia del país a participar en la conformación de los Comités de Salud para el Programa de La Cínica es Nuestra, en 650 unidades de atención médica, de primer nivel. El programa cuenta este año con una inversión de 350 millones de pesos. Estos recursos se entregan directamente al Comité, que es constituido por el voto de la derechohabiencia participante en una asamblea. Los recursos están destinados a mejorar la infraestructura y el equipamiento de estas unidades médicas.

HAY QUE apuntar que este programa lo empezó a implementar el expresidente Andrés Manuel López Obrador en las postrimerías de su sexenio, tratando de mitigar la falta de atención en el sector, que él mismo reconoció públicamente que era uno de los grandes pendientes que dejaba su gestión.

EL PROGRAMA está inspirado en el programa “La Escuela es Nuestra”, que se aplicó durante todo el sexenio de López Obrador y cuyos resultados se han visto traducidos en una mejora significativa de miles de planteles de zonas rurales y urbanas de todo el país, tanto en su infraestructura como en su equipamiento y mobiliario.

LA CUESTIÓN de entregar de manera directa los recursos a comités conformados por la comunidad, ya sea la derechohabiencia o los padres o madres de familia, para su administración, va en sintonía con la lógica del gobierno de la 4T de eliminar intermediarios en estos procesos de asignación de presupuesto.

ES UNA medida que va a la raíz del malestar, puesto que normalmente esos recursos no llegaban de manera completa a los centros de operatividad, fueran escuelas o clínicas. Es una decisión que pone en marcha dos procesos inusitados en el aparato institucional. Por un lado, genera participación real y confianza en la ciudadanía en la administración de los recursos, porque creemos firmemente que ella se equivoca menos que los políticos al elegir qué se requiere, puesto que ella es quien está más cerca de los problemas y necesidades de las escuelas o clínicas.

POR OTRO lado, dinamiza la economía, puesto que los recursos no van a parar a los mismos proveedores de siempre. La dispersión directa del presupuesto a cada clínica o escuela busca una mayor competitividad, redireccionarlos a diferentes proveedores (pequeños, medianos o grandes), que de otra manera no han tenido la oportunidad de participar en la asignación de recursos. Se trata de una democratización de la misma economía.

ES CLARO que la derechohabiencia o los padres o madres de familia requieren un acompañamiento necesario de las autoridades educativas o médicas, para que la elección del uso de los recursos sea en conjunto para el mejoramiento de estos espacios de atención, que son los de mayor envergadura del Estado mexicano por su número.

LA FUERZA del programa reside en la participación masiva y real del pueblo en las asambleas convocadas. Es un proceso que a su vez profundiza nuestra democracia, porque solicita de manera constante la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones. Ya no es como antes: se participa solo cuando hay elecciones. Ahora, con la 4T, se participa en todo momento. Deseamos que el programa “La Cínica es Nuestra” llegue también pronto a las unidades de segundo nivel de atención: los Hospitales Generales.