Fue Propiedad del Hombre más Rico de América

Por Gabriel Rodríguez

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Don Guillermo López Palomino (Foto: Diana Moreno Valtierra)

Don Guillermo López Palomino habita en la casa de la Condesa, una mansión en el centro de la ciudad, conocida también como Casa Rosa, que fuera a fines del siglo XVII propiedad de uno de los españoles más prósperos en la Nueva España conocido como Fernando de la Campa y Cos, conde de Valparaíso.

La casona es ahora un restaurante en el que hay una capilla en el piso superior, de modo que su actual propietario intenta convertir el recinto en salón de eventos sociales y distintos de ceremonias en el piso superior El entrevistado comenta que De la Campa y Cos y su hermano Antonio procedían de Santander, España y vinieron ex profeso a explotar la minería de Zacatecas, momento en el cual les son expedidos títulos de nobleza por parte de la corona española en manos de Carlos II.

“Fernando de la Campa y Cos fue tan  próspero que en su momento recibió 200 sitios de ganado y se casó dos veces, al grado que llegó a ser, en su momento, el hombre más rico de América de acuerdo con lo que documentó en su momento la corona española”.

En ambos matrimonios tuvo cuatro hijas, tres en el primero y una en el segundo, esta  última se llamó Ana María de la Campa Cos, marquesa de Zacatecas con propiedades de aquí a Guanajuato. El entrevistado explicó que Ana María de la Campa y Cos fue obsequiada en la ciudad de México, con lo que actualmente es el palacio de Francisco de Iturbide, en el centro de la ciudad.

Los descendientes de Ana María fueron igualmente ricos y poseyeron enorme cantidad de propiedades en los alrededores de la ciudad además de incrementar los caudales del patrimonio religioso en distintas capillas de la ciudad. Una vez que, hace años, don Guillermo López Palomino recibiera en herencia de su padre la casa Rosa. Dijo que la casona está diseñada para dar albergue a turistas, por lo que en los próximos tiempos habrá de ser remozada para dicho fin.

Habló de que él ha vivido entusiasmado durante los últimos años en esa casa, que fue erigida a fines del siglo XVII en Zacatecas porque detrás de ella hay una enorme cantidad de historia y que la ha cuidado y conservado como parte del patrimonio cultural arquitectónico mueble de la ciudad.

“Tengo el beneplácito de cuidarla y mantenerla funcional más allá del paso de los años y todo lo que ello implica”, concluyó el entrevistado.