Llama a Reflexionar Sobre los Objetivos de la Vida

Por Gabriel Rodríguez

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El obispo bendijo los ramos a las afueras del extemplo de San Agustín y realizó la procesión hacia Catedral, seguido por enorme cantidad de feligreses entonando alabanzas a Cristo Rey (Foto: Rocío Castro Alvarado)

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, celebró el Domingo de Ramos en las afueras del extemplo de San Agustín y dio a inicio a las festividades religiosas de Semana Santa. Luego de bendecir los ramos, el purpurado fue seguido en procesión por decenas de fieles que partieron de la plazuela Miguel Auza hasta llegar a Catedral, acto que representa la culminación de una serie de actividades religiosas realizadas durante un año y el inicio de las festividades santas de 2026.

Al preguntar a los presentes, reunidos en torno suyo en la escalinata de San Agustín y referir: ¿Quién es éste?, monseñor Noriega Barceló aludió a la presencia de Jesús dentro de este cúmulo de actividades litúrgicas.

Recordó que ese personaje, trascendental en la historia de la religión es el mesías, quien de manera triunfal fue recibido con halagos en la ciudad de Jerusalén, “después de tres años de caminar con toda la gente y de preparar, este, su momento sagrado”, dijo.

“El mesías estaba a punto de cumplir todo aquello que las profecías habían anunciado en su momento acerca de él mismo; lo que celebramos no es un hecho del pasado sino también de nuestro presente”.

Luego de referir lo anterior, el obispo pidió aclamar a Jesús y “en el silencio y de corazón, vayamos respondiendo a la pregunta de quién es para mí, hoy, Jesús”.

Asimismo, pidió a los asistentes preguntarse qué es lo que Jesús tiene que ver con nuestras vidas, con nuestro presente, con el momento mismo de la existencia, con sus luces y sombras. También solicitó realizar la confesión de fe con todo el corazón mientras que, acto seguido, se realizó la procesión hacia Catedral, momento en el cual el obispo fue seguido por enorme cantidad de feligreses entonando alabanzas a Cristo Rey.

Al inicio de la marcha iba un niño sentado sobre un asno, símbolo de la voluntad rendida ante la mansedumbre, animal sobre el que Jesús entró de manera gloriosa a Jerusalén cinco días antes de ser crucificado mientras las personas agitaban sus palmas, bendecidas previamente, sobre el trayecto de la vialidad.

Luego de ingresar al templo, el obispo ofició la misa correspondiente a la jornada, donde adelantó la gran cantidad de celebraciones que se realizarán en Zacatecas con motivo de la Semana Mayor en esa y otras parroquias.

Ahí dijo a los asistentes que es preciso reflexionar sobre quiénes somos, para qué estamos aquí y qué es lo que realmente queremos de la vida en momentos en los que el alma está sujeta de distintos tipos de vaivenes que parecieran consumirla a casa paso.

“Les pido que piensen en quiénes son, porque Jesús siempre supo claramente quién era y cuál era su misión en este mundo”.