Hay Crisis en el Corazón Humano: Obispo Noriega Barceló

Por Gabriel Rodríguez

Imagen relativa a la nota.

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Rocío Castro Alvarado)

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, presidió este domingo de Resurrección una misa caracterizada por la presencia de la comunidad social volcada en fe hacia ese evento de hondo significado religioso y momentos más tarde reveló que “el desgarramiento del seno familiar en Zacatecas es profundo, a la par que las autoridades siguen mostrando desinterés en lo relativo a los desaparecidos y los ríos de muertos que agobian a la nación”.

Luego de señalar que la Iglesia realiza distintos tipos de misiones pastorales para tratar de frenar el evento, el purpurado indicó que la comunidad religiosa de Zacatecas tuvo enorme participación dentro y fuera de catedral este domingo, “por lo que esperamos haya frutos espirituales en el devenir”.

Y en lo relativo a que México se niega a acatar la resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU), respecto de las miles de desapariciones a nivel nacional que pretende pasar por alto cuando no ignorar, pese a que ese organismo dijo que “se trata de crímenes de lesa humanidad”, monseñor Noriega Barceló dijo que esa parece ser la constante.

Indicó que lo evidente no se puede ocultar, “a causa de que las desapariciones es lo que nos ha ocupado durante los últimos años, trabajo que debemos seguir realizando desde la atención a las personas que tienen hijos o familiares desaparecidos”.

Lo otro es justo que “el gobierno tendría que admitir que hay un problema y que debe aplicar la legislación para la creación de condiciones que restablezcan la paz en general y además la paz en las familias”.

Sin embargo, dijo que cuando no se quieren reconocer los hechos, en la misma medida, tampoco se pueden tener resoluciones, “por lo que todo lo que se diga y se haga quedará muy corto y será provisional para quedar en el hecho de que nos quedamos tranquilos e hicimos algo”.

Asimismo, refirió que ante el reclamo de la ONU, “ya no se trata solamente de hacer algo sino de hacerlo todo”.

Sobre la multiplicidad de cadáveres que brotaron el fin de semana en un afluente de aguas negras en Ecatepec, Estado de México, destacó que “es lo mismo, se trata de realidades sepultadas que tarde o temprano van a salir a flote pero, en la misma medida, también la verdad deberá florecer.

“El mal tiene su propio rostro y no se puede ocultar porque tarde o temprano tendrá sus consecuencias”.

“La Iglesia ve en todo ello una crisis dentro de las familias o más exactamente en el corazón humano, donde algo debe estar pasando porque hemos sacado a Dios de nuestras vidas con el hecho de que el ser humano se vuelva contra el ser humano y con ello se dañe a otras personas incluso a las más queridas”.

Ante ello, precisó que la Iglesia católica trabajará durante los próximos cinco años en tratar de reintegrar esa unidad familiar, porque es claro que dentro de ellas hay muchos problemas.