Son Entes que no han Podido Democratizarse Desde sus Cimientos: Chiquito

Por Gabriel Rodríguez

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Matías Chiquito Díaz de León, coordinador del Centro de Estudios Político-Electorales Mariano Otero (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Matías Chiquito Díaz de León, coordinador del Centro de Estudios Político-Electorales Mariano Otero, aseguró que “la más grande desgracia de la democracia en México es que absolutamente ninguno de sus ciudadanos toma parte en las decisiones de todos los partidos políticos para la elección de candidatos contendientes al poder público, sino que los propios partidos deciden siempre quiénes los sucederán como parte de una estructura de poder que los mantiene vivos”.

Díaz de León aseguró que, ubicados en la antesala de un proceso electoral, del que se dice “que esta vez será el más complejo, aun cuando todos lo sean en realidad desde el punto de vista histórico, México no tiene todavía la capacidad de integrar a sus ciudadanos para que sean éstos quienes de manera previa determinen por quién o quiénes desean votar en sus procesos electorales”.

Dicha complejidad, explicó, “nunca analiza lo difícil que resulta para un ciudadano emitir su voto dentro de las opciones políticas ya que éste únicamente tiene la capacidad de elegir por aquellas opciones que los partidos políticos le impusieron de manera previa al haber decidido antes por él, o por ellos o por todas y todos ellos”.

Lo anterior, explicó el exfuncionario del INE Zacatecas, signi􀂿ca por otro lado que “dicha ciudadanía nunca tiene acceso a la capacidad de elegir para de􀂿nir quiénes serían esos candidatos, lo cual representa la parte más compleja del sistema electoral porque los invisibiliza, los niega”.

Precisó a detalle que, “al votar, el ciudadano solamente legitima la decisión que alguien o algunos más ya tomaron por él, al haber determinado esos partidos quiénes son aquellos que van a las candidaturas sólo para que el ciudadano salga o no salga a votar”.

Ante ello se preguntó quien de􀂿nió, por ejemplo, que en el año 2000, Fox y Labastida fueran candidatos o que Calderón, Peña Nieto o Andrés Manuel lo fueran posteriormente.

“Por otro lado, ¿quién de􀂿nió que la señora Sheinbaum o la señora Xóchitl Gálvez fuera candidatas cuando somos 100 millones de mexicanos en capacidad de elegir en votaciones previas dentro de eso mismos institutos políticos? “Porque lo real es que quien sale a votar lo hace solamente entre dos opciones que dejan fuera a 100 millones de mexicanos más y creo que se trata de una de las partes más complejas del sistema electoral que no han logrado superarse, en el sentido de devolverle la capacidad de decidir a los propios ciudadanos para elegir por ellos mismos a sus votados”.

Indicó que México padece así una democracia muy imperfecta, que inhibe la capacidad ciudadana de que los mexicanos decidan por ellos mismos, al interior de los partidos políticos, quiénes deben ser sus elegidos, como una suerte de minusvaloración infantil de todos los votantes, lo que en la naciente democracia mexicana del Siglo XXI no es un avance, es un retroceso.

“Signi􀂿ca que los propios partidos políticos son entes que no han podido ni siquiera democratizarse desde sus cimientos o al interior de ellos mismos, pero que tampoco permiten que un ente ajeno a ellos realice la elección de candidaturas, lo mismo que en el caso de sus dirigentes”.

Lo anterior, expresó, “porque los partidos políticos se asumen como clubes propiedad de algunos particulares, mientras olvidan que no son entes privados sino, en todo caso, entes sociales que reciben dinero público y que por lo tanto deben ser regulados por un ente ajeno a ellos mismos.

“Si México quiere lograr bienestar social, es claro que debe regresar un poco de poder al voto de ciudadano para que ésta tenga la capacidad de decidir, de elegir por quién o por quiénes, de manera previa, representarán a esos institutos políticos, de otro modo, México seguirán padeciendo intentos democráticos rodeados de una mayoría silenciosa.