“No Basta con Decir que la Catedral es Hermosa”

Por Gabriel Rodríguez Piña

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Eduardo Cardoso Pérez, doctor en historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas (Foto: Archivo)

Eduardo Cardoso Pérez, doctor en historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), ha sido durante muchos años camarada colaborador del fotógrafo zacatecano, Tomás Hernández Monreal, al acompañar al retratista en la descripción histórica de diversos episodios que ilustran el pasado de la capital zacatecana.

Cardoso Pérez dio a conocer que él estuvo de cerca en la descripción de todos y cada uno de los detalles por medio de los cuales en su momento Tomás Hernández Monreal ilustró el libro denominado Las portadas de la Catedral de Zacatecas: Apuntes iconográficos, obra que detalla y explica el significado del arte en las fachadas de la Catedral Basílica de Zacatecas, hecha de cantera rosa y famosa por su estilo barroco novohispano.

“A lo que el maestro Hernández Monreal ilustra fotográficamente, yo le di el soporte histórico-cultural con mis textos a partir de las investigaciones que en su momento realicé en archivos nacionales a internacionales”.

Entre las últimas publicaciones del autor, destaca la redacción del texto con el que en días pasados se ilustró la exposición fotográfica de El Gallito, queT omás Hernández Monreal inauguró en la cantina A las 15 Letras de doctor Ignacio Hierro, donde se da cuenta de la relevancia histórica y cultural que esa cantina tuvo en la plazuela Genaro Codina desde los años 60 hasta su desaparición en los 90 del siglo pasado.

Lo mismo, cabe destacar que Cardoso Pérez ha realizado distintas investigaciones y textos sobre la trayectoria de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII zacatecano, donde se crearon diversos avances para el desarrollo de la entidad, texto que formó parte de su tesis de maestría en el pasado reciente.

“También he escrito sobre el desarrollo del urbanismo y de la arquitectura, pero en esencia lo que me apasiona es el tema de la Compañía de Jesús como promotora del desarrollo en las zonas indígenas de nuestro país, además de tener el placer de narrar las historias de las arquitecturas locales y el urbanismo”.

Añadió que, para realizar lo anterior, a cualquier investigador no debe bastarle el hecho de decir “que esa arquitectura está llena de detalles bonitos y que no basta con decir que la Catedral es hermosa, sino que se requiere indagar en el papel de las diversas instituciones de la historia cultural de Zacatecas porque detrás de cada una de ellas había una retórica abrigada por una estructura de poder”.

Es por eso que, dijo el entrevistado, la arquitectura, que fue en el pasado desde una humilde choza hasta nuestra imponente catedral, representa toda una identidad simbólica que se identifica con diversos estilos al paso del tiempo, que “pueden no ser nada para quienes no saben entender esas hermenéuticas, pero que resultan indispensables para los estudiosos a profundidad”.

De Lamentarse

En ese mismo sentido, el ex coordinador de maestría y doctorado de historia en la UAZ lamentó que en Zacatecas haya todavía “muchos estudiosos que se encuentren atrapados en lo que sería en apariencia los detalles mínimos, anecdóticos y estetizantes, que si bien pueden ser hermosos, no permiten ir al fondo de la totalidad del proyecto cultural a investigarse.

“Por ello, no podremos explicarnos la realidad de la capital a partir de esa belleza que nos atrapa por medio de la totalidad oculta detrás de nuestras grandezas, ni siquiera como parte de la explicación del poder que la constituyó en sus momentos de creación, para el caso de los Medici o los Gonzaga, promotores del arte para que financiaran a los grandes creadores siempre en aras de perpetuar su poder”.

Ante ello, dijo que sus investigaciones abordan justamente todas esas relaciones de poder que también se dieron en Zacatecas y que dieron a luz construcciones magnánimas como símbolos del esplendor de un pasado que debiera ser estudiado por todos.