Construcción y Reparto, Oficios con Escasas o Nulas Prestaciones

Por Nallely de León Montellano

Imagen relativa a la nota.

Un accidente en una construcción o una caída en motocicleta mientras se entrega un pedido puede significar mucho más que una incapacidad temporal para miles de trabajadores zacatecanos (Fotos: Rocío Castro Alvarado)

Un accidente en una construcción o una caída en motocicleta mientras se entrega un pedido puede significar mucho más que una incapacidad temporal para miles de trabajadores zacatecanos.

Para quienes laboran sin seguridad social, un percance también implica quedarse sin ingresos, cubrir gastos médicos de su propio bolsillo e incluso poner en riesgo el sustento de sus familias.

Esta es la realidad que enfrentan albañiles, repartidores de plataformas digitales, comerciantes y otros trabajadores independientes que forman parte de la economía informal, un sector que continúa creciendo en Zacatecas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el primer trimestre de 2026 la entidad registró una tasa de informalidad laboral de 60.8%, superior al promedio nacional.

Las cifras reflejan que 396 mil 610 personas trabajaban en la informalidad durante ese periodo. Un año antes eran 376 mil 52, lo que significa que 20 mil 558 zacatecanos se incorporaron a este tipo de empleo en apenas 12 meses.

El incremento coincide con un contexto en el que alrededor de 20 mil personas buscaban empleo en el estado durante el mismo trimestre, situación que obliga a muchas familias a recurrir al autoempleo o aceptar actividades sin prestaciones para mantener un ingreso.

Uno de los sectores donde esta situación resulta más evidente es la construcción. Gran parte de los albañiles trabaja por jornada o por destajo, sin contrato laboral ni afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En caso de sufrir un accidente, frecuentemente deben enfrentar por sí mismos los gastos derivados de lesiones o incapacidades.

Una realidad similar viven quienes diariamente recorren las calles entregando comida o paquetes mediante aplicaciones digitales. Aunque la actividad representa una alternativa de ingresos para cientos de personas, sus ganancias dependen de la cantidad de pedidos, las horas trabajadas y las condiciones que establecen las plataformas.

Especialistas en materia laboral han señalado que este modelo traslada buena parte de los riesgos al trabajador, quien además debe asumir gastos como combustible, mantenimiento del vehículo, reparaciones y, en muchos casos, la atención médica cuando ocurre un accidente.

Si bien recientemente entraron en vigor reformas federales para ampliar el acceso a la seguridad social de quienes laboran mediante plataformas digitales, su implementación continúa de manera gradual y aún existen retos para garantizar que todos los repartidores puedan acceder efectivamente a estos derechos.

Otro indicador que refleja la precariedad laboral es la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación, también medida por el Inegi, la cual pasó de 40.8 a 45 % entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026.

Este indicador considera a personas que trabajan jornadas extensas, perciben ingresos insuficientes o laboran en condiciones desfavorables.

Más allá de los números, la informalidad representa una forma de subsistencia para miles de hogares zacatecanos.

Sin embargo, también significa vivir sin acceso garantizado a servicios de salud, incapacidades, ahorro para el retiro, aguinaldo o vacaciones, prestaciones que continúan fuera del alcance de una parte importante de la población ocupada.

Mientras la economía formal no logre generar suficientes oportunidades laborales con mejores condiciones, la construcción, el reparto por aplicaciones y otros oficios seguirán siendo la principal fuente de ingresos para miles de familias en Zacatecas, aunque ello implique trabajar todos los días sin la protección que brinda la seguridad social.