Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

El general Lucio Blanco (Foto: X @MuseoPresidente)
ENTRE LOS días 29 y 30 de agosto de 1913, Lucio Blanco, general del Ejército Constitucionalista, se reunió con sus partidarios y con 11 campesinos en la hacienda de Los Borregos, Tamaulipas. El general Lucio repartió las tierras de la hacienda entre los campesinos. Fue el primer reparto agrario de la Revolución mexicana.
EN EL MANIFIESTO del general Lucio se puede leer: “Arrancada la tierra por la fuerza de las armas a los despojadores de ella, a los que, bajo un gobierno tiránico como el del general Porfirio Díaz, usurparon derechos y violaron prerrogativas sagradas, va a volver de nuevo a nuestro pueblo, a los humildes, a los desheredados”.
AÚN NO existía alguna ley que avalara la repartición. Por eso el Primer Jefe de la Revolución Constitucionalista, Venustiano Carranza, reprobó el acto. La prensa conservadora de Europa alarmó: “se está cometiendo un robo. Si eso se hace con la propiedad del sobrino de Porfirio Díaz, Félix Díaz, ¿Quién seguía?”
LUCIO BLANCO hizo justicia, aunque no hubiera ley. Hizo lo que su conciencia le dictaba, y no lo que jurídicamente aún no había nacido (hasta 1917). El premio nobel, Romain Rolland, quién era preciso seguidor de los acontecimientos en México, escribió mucho después, en 1926: “hay revoluciones que hacen leyes. Y hay revoluciones que hacen justicia. México tuvo el coraje de hacer las dos, empezando por devolver la tierra”.
LA ANÉCDOTA de Romain Rolland es fundamental, porque toca la esencia de nuestro tema: hay momentos en que la conciencia moral está por encima del código civil. A eso exactamente se refería el expresidente Andrés Manuel López Obrador cuando dijo: “entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan en favor de la justicia”.
ESTA POSICIÓN parte de una premisa: no toda ley es justa. Ello tiene un fundamento histórico, que podemos exponer con un ejemplo: en su momento, la esclavitud estaba normada por la ley. Los cambios de conciencia y las revoluciones sociales abolieron esa idea que se creía eterna (cómo cualquier otra).
PARA NOSOTROS, la gran experiencia contenida en estas frases, hechos y personajes, también se puede apreciar en las palabras del Dr. Marti Batres Guadarrama, como Director General del ISSSTE: “el humanismo debe estar por encima del burocratismo”.
ESA ES nuestra directriz. Nuestro actuar es ese. Una transformación que sólo hace leyes, pero no hace justicia, es una transformación está (y es) mocha.
