Y a Reflexionar Sobre las Acciones Cotidianas 

Por Miguel Alvarado Valle

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El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, presidió la misa dominical en Catedral (Foto:Miguel Alvarado Valle)

Durante la misa dominical, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, reflexionó sobre la importancia de convertirse en sembradores del bien, la paz y la reconciliación, al señalar que la palabra de Dios permanece vigente y continúa iluminando la vida de las personas, independientemente de los cambios en el entorno social.

En su mensaje, hizo referencia al ambiente que se vive actualmente tras el reciente auge deportivo y el inicio del periodo vacacional, destacando que, aunque las circunstancias cambian, el mensaje del Evangelio sigue ofreciendo un sentido trascendente a la vida cotidiana.

El prelado explicó que durante este y los próximos dos domingos la Iglesia proclamará las parábolas del Reino según el Evangelio de San Mateo, particularmente las contenidas en el capítulo 13.

Señaló que Jesús utilizaba las parábolas como una forma sencilla y profunda de enseñar para que todas las personas pudieran comprender quién era él y cuál era el significado de su Reino.

Añadió que una de las características de estas enseñanzas es que nunca agotan su mensaje, pues cada vez que se escuchan ofrecen una reflexión distinta y permiten descubrir nuevos aprendizajes.

En ese contexto, Noriega Barceló relacionó el Evangelio con la primera lectura tomada del profeta Isaías, correspondiente al llamado “Libro de la Consolación”, donde recordó que el pueblo de Israel había perdido su templo, su ciudad y su gobierno, pero conservaba la palabra de Dios.

Comparó esa palabra con la lluvia que desciende sobre la tierra y no vuelve sin antes cumplir su misión de dar vida y hacer germinar la semilla, una imagen que, dijo, Jesús retoma en la conocida parábola del sembrador para explicar la fuerza transformadora del mensaje divino.

El obispo destacó que el sembrador es, en primer lugar, Dios, quien todos los días sale a sembrar esperanza y vida nueva entre las personas.

Comparó esta acción con la del Creador que acompaña diariamente a la humanidad, invitando a los fieles a vivir con la confianza de que Dios camina con ellos en cada jornada.

Afirmó que mantener esa convicción puede cambiar la manera en que se enfrenta la semana y fortalecer la esperanza en medio de las dificultades.

Asimismo, subrayó que cada persona también está llamada a convertirse en sembradora, al cuestionar qué es lo que cada uno siembra en su vida diaria.

En ese sentido, invitó a reflexionar sobre las acciones cotidianas y la responsabilidad de sembrar valores que contribuyan a una vida digna y al bienestar de la comunidad.