“Podríamos Decir que Casi Casi Curamos de Todo”
Por Gabriel Rodríguez Piña

El vendedor de remedios de la ancestral medicina nahua ofrece sus remedios herbolarios en la Bicentenario (Foto: Diana Moreno Valtierra)
Samuel a secas, procede de Huamantla, Tlaxcala.
El herbolario afirma que durante su estancia en Zacatecas ha curado decenas de casos en la capital desde leves hasta graves para los estómagos e hígados enfermos, además de sanar la visión defectuosa, hacer enflacar a flatulentos, engordar a los magros y recuperar a otros del mal de amores, “todo lo que se pueda, hasta antes de llegar al quirófano, fuera de ahí mis labores concluyen”, advirtió.
El vendedor de remedios de la ancestral medicina nahua señala que, previo a curar a los malos, les brinda una pequeña plática introductoria para advertirles de los dones de sus medicamentos “luego de lo cual, les promociono los productos naturistas”.
Ahí, como parte de su farmacopea hay para todos, desde productos para el riñón, el colon inflamado e “incluso para aquellos que con comer un poquito ya se inflaron toditos, quiero decir, para esos hígados que las personas llevan ya años llenos de toxinas por el alcohol, los moles y tacos o la fumadera.
“Aquí en Bicentenario, aterrizan a diario todo tipo de personas que tienen de ligeros a severos problemas de la gastritis, de la colitis que, de tan hinchados que andan hasta les duelen las espaladas”, lo cual nos lo dijo así cantadito, mientras prepara sus soluciones cuyos componentes extrae de un maletín.
Además de obsequiar a sus pacientes con curaciones de huesos, Samuel dijo que entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde, a Bicentenario le llegan “muchos pacientitos porque además de hacerles esos obsequios, promociono los productos entre ellos”.
A diario concurren a su puesto decenas de capitalinos que padecen todo tipo de dolores, problemas visuales, casos insoportables de dolor en hígado, riñones y de aquellas porciones de colon que “de modo regular, suelen ser tan dolorosas cuando se distienden, que muchos se ven incluso imposibilitados de caminar”.
Cuando llegan con Samuel, los zacatecanos suelen preguntarle sobre algunos de los problemas comunes: gastralgias, colitis, dolores de vientre, dolores de riñones, escasas orinas o muchas con espuma, ahogos, incapacidad para respirar, vértigos a punto del derrumbe, sobrepesos y dolores, dolores de toda clase: cabeza, oído, garganta, pulmones, corazón, ovarios, testículos y “artrosis herrumbradas”.
“Es sobre de eso que les doy una pequeña explicación sobre las plantas como en el caso de la raíz del chivo, para los triglicéridos y el colesterol elevados, caña fístula, ajenjo para asentar el estómago, el cuachalalate para el equilibrio funcional, flor de piedra, magnolia, palo azul para riñones secos, cola de cabillo, alpiste, ajo negro, manzanilla y gordolobo”, entre decenas más.
No soy Dios
Sin embargo, el entrevistado dijo que aunque sus sanaciones naturales, “podríamos decir que casi casi curamos de todo, desde dolores hasta males mayores, la verdad es que no creo que pueda curar el cáncer, pero sí les traigo plantas para prevenirlo e irse tratando pero, desde luego que no soy Dios y, para serte sincero, mis plantas llegan ahí hasta el quirófano, más allá, no creo que surtan efecto”.
A su lado llegan además personas con el pie diabético, al punto de ser amputados o gangrenados, “que en ocasiones sí se pueden revertir; aquí la gente se lleva de todo: gotas naturales, fórmulas para el cuerpo, pomadas, ungüentos y todo tipo de medicamentos a base de plantas”.
El curandero todavía va a estar en ese espacio algunos días más para luego volverse a Huamantla, “por lo que invito a todos a que se vengan a curar todos sus problemas entre nueve y cuatro”, convocó.
