Ninguna Persona Está Completamente Exenta de Convertirse en Víctima: Erhardt
Por Nallely de León Montellano

Wolfgang Erhardt, vocero nacional de Buró de Crédito (Foto: Rocío Castro Alvarado) (Foto: Rocío Castro Alvarado)
El robo de identidad no siempre requiere sofisticados mecanismos tecnológicos. Una credencial del INE extraviada, un estado de cuenta tirado sin destruir o demasiada información disponible en redes sociales pueden ser suficientes para que una persona quede expuesta a fraudes y créditos que nunca solicitó.
Wolfgang Erhardt, vocero nacional de Buró de Crédito, explicó que uno de los casos más comunes ocurre cuando una persona pierde su credencial de elector o la deja en manos de desconocidos y no reporta el extravío. Con esos datos, dijo, los delincuentes pueden buscar comprobantes de domicilio en la basura o el buzón y utilizar la información para solicitar créditos a nombre de otra persona.
Entre los fraudes más frecuentes se encuentran los créditos para adquirir teléfonos celulares. El interés de los delincuentes, señaló, no necesariamente está en el servicio, sino en obtener los equipos para revenderlos. Mientras tanto, los adeudos quedan registrados en el historial crediticio de la víctima y afectan su capacidad para acceder posteriormente a otros financiamientos.
Pero el problema ya no se limita a los documentos físicos. Erhardt advirtió que las redes sociales también pueden convertirse en una fuente de información para los delincuentes, particularmente cuando los perfiles permanecen abiertos y permiten conocer fotografías, familiares, amistades, lugares que frecuenta una persona, intereses y otros detalles de su vida.
Con esa información pueden hacerse pasar por la víctima y contactar a sus familiares o amigos para pedirles dinero bajo cualquier pretexto, como un accidente, una emergencia económica o algún problema personal.
Incluso, explicó, la inteligencia artificial ya permite generar mensajes de texto, audios y videos que imitan la voz o la apariencia de una persona, por lo que cada vez resulta más difícil distinguir a simple vista si una comunicación es auténtica.
WhatsApp tampoco está fuera de riesgo. Cuando un delincuente consigue apoderarse de una cuenta puede revisar conversaciones, fotografías, videos y archivos enviados anteriormente, información que posteriormente podría utilizar para extorsionar al propietario o incluso a otras personas.
Por ello, recomendó utilizar contraseñas largas y diferentes para cada cuenta, activar la autenticación de dos factores y mantener actualizados los dispositivos y sistemas de seguridad. También aconsejó no almacenar información sensible únicamente en servicios conectados a internet y conservar documentos, fotografías o archivos importantes en dispositivos externos que permanezcan desconectados.
En las compras por internet, pidió desconfiar de ofertas que parezcan demasiado buenas para ser ciertas. Una medida sencilla, dijo, es no comprar directamente desde un anuncio que aparece en redes sociales, sino buscar por separado la página oficial de la empresa y verificar que el producto y el precio coincidan.
También recomendó utilizar tarjetas digitales o virtuales con límites de gasto y mantener apagadas las tarjetas físicas cuando no estén en uso, una función que actualmente ofrecen algunas aplicaciones bancarias.
Otra herramienta para detectar a tiempo un posible robo de identidad es revisar periódicamente el reporte de crédito. Erhardt señaló que las personas pueden solicitar gratuitamente su reporte de Buró de Crédito una vez cada 12 meses y revisar tanto los créditos registrados como las consultas realizadas por empresas.
Una consulta que la persona no reconoce o un crédito que nunca solicitó pueden ser señales de alerta. En esos casos, explicó, es necesario presentar una reclamación y señalar con precisión cuál es el movimiento que no fue autorizado, qué solución se solicita y aportar documentación que ayude a comprobar la identidad.
Además, existe la posibilidad de activar servicios de monitoreo o bloquear temporalmente el acceso al reporte de crédito, de manera que una institución que pretenda consultar el historial no pueda hacerlo mientras el bloqueo permanezca activo.
El robo de identidad también tiene una parte que pocas veces se considera, la falta de denuncia. Erhardt señaló que no existen cifras completamente precisas sobre la magnitud del problema, debido a que muchas personas ni siquiera se dan cuenta de que fueron víctimas o, cuando lo descubren, no lo denuncian.
Por ello, consideró importante acudir ante el Ministerio Público cuando se detecte un posible robo de identidad.
El especialista insistió en que ninguna persona está completamente exenta de convertirse en víctima, incluso quienes tienen mayores cuidados con su información.
La recomendación, resumió, es asumir que cualquier mensaje, llamada, anuncio o solicitud de información puede ser falso hasta comprobar lo contrario, especialmente cuando existe presión, urgencia, miedo o una oferta demasiado atractiva de por medio.
En el mundo físico, aconsejó no cargar documentos personales innecesariamente, preferir estados de cuenta digitales y destruir cualquier papel que contenga información personal antes de tirarlo a la basura. En internet, limitar la información pública, reforzar las contraseñas y revisar periódicamente el historial crediticio puede ayudar a detectar el problema antes de que las deudas y los fraudes crezcan.
