“No se Reconoce, Pero sí Vale”
Durante una charla en Colonia González Ortega, la especialista habló sobre desigualdad, carga mental y trabajo de cuidados, y llamó a reconocer los derechos de las mujeres más allá de los estereotipos.

Emilia Pesci, durante la charla “Mujeres rurales: sostener la vida, ejercer derechos”, realizada en Colonia González Ortega, Sombrerete
Sombrerete, Zac.- Las mujeres rurales no solamente sostienen sus hogares; también participan en actividades productivas y de cuidado que representan una aportación económica que pocas veces es reconocida. Ese fue uno de los planteamientos expuestos por Emilia Pesci, durante la charla “Mujeres rurales: sostener la vida, ejercer derechos”, realizada en Colonia González Ortega, Sombrerete, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Durante su intervención, Pesci explicó que hablar de género implica reconocer que las condiciones de vida no son iguales para todas las personas y que factores como el lugar donde viven, la situación económica, la discapacidad, el origen indígena o el acceso a derechos pueden generar distintas formas de desigualdad.
“No es lo mismo ser mujer en Sombrerete que ser mujer en China”, planteó, al explicar que el género también está determinado por las condiciones sociales, culturales e históricas de cada comunidad.
Uno de los puntos centrales de la charla fue el trabajo doméstico y de cuidados que realizan principalmente las mujeres. Cocinar, limpiar, lavar, cuidar a niñas y niños, atender a personas enfermas o adultas mayores e incluso participar en actividades como alimentar animales y ordeñar ganado forman parte de una jornada que, pese a su importancia, continúa siendo considerada por muchas personas como una actividad que “no es trabajo”.
Pesci cuestionó precisamente esa percepción y pidió dimensionar cuánto costaría contratar a otra persona para realizar todas esas tareas.
“No se reconoce, pero sí vale”, sostuvo al referirse al trabajo no remunerado que realizan millones de mujeres.
Una Aportación que También Mueve la Economía
La especialista recordó que el INEGI cuenta con las llamadas cuentas satélite, mediante las cuales se busca medir el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
Explicó que estas actividades tienen una relación directa con la economía, pues permiten que otras personas puedan desempeñar trabajos remunerados mientras alguien se encarga de alimentar, cuidar, limpiar y mantener las condiciones necesarias para la vida cotidiana.
En el caso de las mujeres rurales, agregó, la carga puede ser todavía mayor debido a que las labores domésticas se combinan con actividades productivas del campo.
A esta situación se suma la llamada carga mental, que implica mantener de manera permanente la organización y pendientes del hogar aun cuando se está realizando otra actividad.
Pesci señaló que la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado no significó que la sociedad eliminara de ellas la responsabilidad del cuidado.
“Las mujeres no tenemos una jornada laboral; tenemos a veces dos jornadas, hasta tres cuando hay que cuidar personas enfermas y hasta cuatro cuando hay que ir a la labor”, expuso.
Derecho al Descanso y a no Poder con Todo
Otro de los llamados durante la charla fue a dejar atrás la idea de que las mujeres deben ser capaces de resolverlo todo.
Pesci advirtió que la idea de la “supermujer” también puede convertirse en una forma de presión, pues normaliza que sean ellas quienes asuman todas las responsabilidades familiares y laborales.
Frente a ello, planteó que las mujeres tienen derecho al descanso, al ocio y al cuidado, así como a no cargar por sí solas con todas las responsabilidades de sus hogares.
La especialista también habló sobre los llamados “techos de cristal” y “suelos pegajosos”, conceptos utilizados para explicar las barreras que enfrentan las mujeres tanto para acceder a puestos de decisión como para salir de condiciones de desigualdad.
En este contexto, destacó la importancia de que las mujeres rurales conozcan los derechos que ya están reconocidos en la legislación y puedan exigir su cumplimiento.
La charla concluyó con un llamado a reconocer que las mujeres rurales viven realidades diversas y que visibilizar su trabajo no significa restar derechos a los hombres, sino avanzar hacia condiciones de igualdad sustantiva, es decir, que los derechos puedan ejercerse efectivamente en la vida cotidiana.
