Análisis
Las movilizaciones en Francia ponen sobre la mesa una preocupación que también alcanza a los hogares mexicanos: el promedio de inflación no refleja por igual los aumentos de cada producto.
Por Redacción

La inconformidad por el costo de la vida volvió a las calles de París (Fotos: FreCha y Silanoc/Wikimedia Commons)
La inconformidad por el costo de la vida volvió a las calles de París este sábado 24 de octubre. Estudiantes y trabajadores participaron en una jornada que reunió a 410 mil personas en Francia, según el Ministerio del Interior; la central sindical CGT calculó cerca de 800 mil. Las demandas incluyeron mayor presupuesto educativo y respuestas al encarecimiento de las necesidades básicas.
En París, las autoridades estimaron 110 mil asistentes. La movilización transcurrió inicialmente de manera pacífica, aunque al concluir se registraron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y policías.
La protesta permite retomar lo que Página 24 ha señalado sobre México: una inflación de 3 o 4% puede parecer moderada, pero ese promedio reúne productos con aumentos distintos y otros que bajan de precio. Tampoco significa que se haya revertido el encarecimiento de años anteriores.
El INEGI reportó una inflación anual de 3.62% en la primera quincena de octubre. Sin embargo, solamente frente a la quincena anterior, el tomate verde subió 22.07% y la calabacita 16.27%. En contraste, el jitomate bajó 3.04% y el limón, 10.43%. Son variaciones nacionales; no aumentos uniformes en todos los establecimientos.
Ahí está la diferencia entre el indicador y el bolsillo: cada familia compra una combinación distinta de productos. Quien destina una proporción elevada de su ingreso a los artículos con mayores incrementos puede enfrentar una presión superior a la que sugiere el promedio.
Para Zacatecas, la comparación exige mirar cuánto cuesta completar la despensa y cuánto ingreso queda después de pagar vivienda, transporte y servicios. Los porcentajes nacionales ayudan a entender el fenómeno, pero no sustituyen una revisión de precios locales.
Francia y México tienen condiciones económicas y formas de organización diferentes. Una marcha en París no permite anticipar cuándo ocurrirá una movilización semejante aquí. Sí deja una pregunta para el debate público: ¿cuánto tardará el malestar por la carestía en México en convertirse en una protesta de alcance nacional?
