Cuestiona Idea de Marcha Ascendente en la Sucesión de Movimientos Culturales

El escritor británico cuestionó que cada generación artística supere a la anterior y reivindicó la vigencia de Cervantes, Shakespeare y Velázquez.

Por Redacción

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El novelista británico Julian Barnes

Una novela reciente no es necesariamente mejor que otra escrita hace cuatro siglos. Con esa reflexión, Julian Barnes recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, el viernes 23 de octubre, en el Teatro Campoamor de Oviedo. Su discurso puso en duda una asociación habitual: confundir novedad con superioridad artística.

“Las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas”, sostuvo el autor británico.

Barnes recordó que, cuando era joven, interpretaba la sucesión de movimientos culturales como una marcha ascendente. Si después del realismo llegaban el modernismo y el posmodernismo, parecía lógico pensar que cada etapa mejoraba la precedente.

La lectura y la pintura deshicieron esa certeza. En la segunda parte del Quijote encontró personajes que conocen las historias publicadas sobre ellos e incluso se enfrentan a una continuación apócrifa de sus aventuras. Cervantes ya practicaba recursos que siglos después serían asociados con la literatura posmoderna.

Para explicar esa convivencia entre épocas, Barnes propuso imaginar una mesa compartida por creadores de distintos siglos: Renoir conversando con Velázquez; Voltaire reconsiderando a Shakespeare; Flaubert expresando su admiración por Cervantes. La historia del arte, desde esa perspectiva, se parece a una conversación que permanece abierta.

A sus 80 años, Barnes cuenta con una trayectoria que incluye El loro de Flaubert, El ruido del tiempo y El sentido de un final, novela con la que ganó el Booker en 2011. El jurado del Asturias reconoció su capacidad para explorar la memoria, la identidad y las relaciones humanas mediante el humor y la ironía.