Por Manuel Medina Castro

Las calles y callejones coloniales del Centro Histórico de la ciudad de Zacatecas son estrechos y difícilmente permiten el acceso a conductores con grandes vehículos o inexpertos al volante (Foto Rocío Castro Alvarado)

Las calles y callejones coloniales del Centro Histórico de la ciudad de Zacatecas son estrechos y difícilmente permiten el acceso a conductores con grandes vehículos o inexpertos al volante (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Las calles y callejones coloniales del Centro Histórico de la ciudad de Zacate­cas son estrechos y difícilmente permi­ten el acceso a conductores con grandes vehículos o inexpertos al volante.

Debido a esto, poco a poco los conductores han ido destruyendo las aceras del primer cuadro de la ciu­dad. Muestra de ello, es el daño que se puede observar en las aceras de la calle 1 de Mayo, en donde parte de ésta ha quedado desecha debido a que los automovilistas se suben a la banqueta porque no caben.

En este sentido, el peso de los vehí­culos, poco a poco, ha ido zafando y rompiendo el adoquín de la calle hasta destruir algunos pedazos de las aceras.

Esta situación se repite en muchas ar­terias y callejones del Centro Histórico, donde es común ver muchas partes de las aceras destruidas.

Situación que se ve mucho más en calles donde conecta con otras u existen curvas, ya que las vueltas no son pla­neadas por los conductores y terminan “llevándose un pedazo de la banqueta”.

Esta situación se complica más, ya que en muchas de estas calles diminutas, los vecinos del Centro Histórico estacionan sus automóviles, reduciendo aún más la vía de comunicación.

Es común ver cómo los camiones de transporte público que entran al Centro Histórico se quedan paradas en la calle por varios minutos, imposibilitadas de pasar ya que el espacio para conducir es mínimo, ya que alguna camioneta se estacionó en la calle y obstaculizó todo el tránsito.