Por Manuel Medina Castro

Alma Ríos Treto, propietaria de la librería El Árbol (Foto: Rocío Castro Alvarado)
La librería El Árbol ha abierto sus puertas en la capital zacatecana en distintos periodos, el más reciente comenzó en octubre de 2019, pero a pocos meses de este nuevo comienzo tuvieron que implementar nuevas formas de ventas “para seguir vivos”, esto ante las medidas que la propagación del coronavirus ha obligado a tomar y los problemas económicos que se han originado por esto.
Alma Ríos Treto, propietaria de la librería El Árbol, señaló en entrevista para Página 24 Zacatecas que ante el panorama que se está viviendo por el virus Covid-19, con poca presencia de personas en las calles y con ello bajas ventas en los negocios, optó por implementar la venta de libros con envío a casa.
“Ya sabíamos que estábamos viviendo un periodo de transición, me refiero al inicio del sexenio del presidente de la República (Andrés Manuel López Obrador), ya sabíamos que había una turbulencia a nivel mundial, que hay amenazas de recesión, pero el coronavirus nos presenta un elemento más de incertidumbre en términos económicos y, ese no lo avizoramos cuando estábamos pensando en abrir la librería”.
Motivo por el que al presentarse la contingencia sanitaria derivada del Covid-19 en Zacatecas se “implemento el servicio a domicilio para la entrega de libros, para que la librería puede seguir viva”.
Ríos Treto refirió que las librerías nunca son suficientes en una ciudad o localidad, ya que ofrecen un servicio público importante a la población: “Es cierto que hay mucho contenido en las redes sociales, pero también es cierto que no todos se sienten cómodos leyendo en los soportes digitales, tampoco es cierto que este todo allí”.
En librerías como El Árbol, dijo, “vendemos libros agotados, descatalogados, raros, algunos antiguos, no es cierto que en la red se consigue todo”.
Explicó también que las librerías y, en términos generales, los bienes culturales, son relevantes en estas coyunturas donde existen personas que pueden tener un periodo largo de “descanso” en sus hogares.
Detalló que hay estudiantes, docentes, investigadores y tesistas que tendrán tiempo para leer, revisar y analizar textos, pero también gente que se recrea con la lectura.
“La gente que no tenía tiempo para nada, hoy tienen tiempo para muchas cosas y los libros siempre tienen un viso, una orientación, información relevante para todas las actividades humanas y todas las posibilidades del pensamiento, justo hoy es importante poner la mente en temas para los que a veces no se tenía tiempo, ahora hay tiempo para los que puedan hacerlo”.
