Héroes con Bata
Por Manuel Medina Castro

Erik Leonardo Díaz Mancinas, quien por temor a llevar el virus a su familia se hospeda fuera del hogar, actualmente, en un hotel habilitado para personal de la salud y, durante las primeras semanas de la pandemia, llegó a descansar y dormir en el vestidor del hospital y en su propio vehículo (Foto: Cortesía)
Personal de salud asignado a dar atención a los pacientes positivos a COVID-19, ha tenido que buscar hospedaje lejos de su hogar y de su familia, por el temor a que después de la jornada laboral lleven el virus a sus seres queridos.
Una de estas historias corresponde a la del médico urgenciólogo, Erik Leonardo Díaz Mancinas, quien por temor a llevar el virus a su familia se hospeda fuera del hogar, actualmente, en un hotel habilitado para personal de la salud y, durante las primeras semanas de la pandemia, llegó a descansar y dormir en el vestidor del hospital y en su propio vehículo.
Erik atiende a personal contagiado de COVID-19 en tres hospitales de Zacatecas: la Unidad de Especialidades Médicas (UNEME), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en donde alterna el trabajo por las noches, y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) donde labora por las tardes, de lunes a viernes.
Desde el 14 de marzo, el trabajo de Erik se volcó en torno al virus; ese día, a él y sus compañeros, se les informó que la UNEME se convertiría en Hospital COVID-19, por lo que las dos siguientes semanas las labores se enfocaron en realizar la logística para la atención de los pacientes, sin embargo, fue hasta los primeros días de abril cuando él atendió a las primeras personas positivas al virus.
El primer contagio de COVID-19 se registró en Zacatecas el 18 de marzo, desde entonces y hasta el corte del 19 de julio, Zacatecas alcanzó una cifra de 1849 casos positivos de COVID-19.
Atención a pacientes con COVID-19: Dormir en los hospitales, en la camioneta y el hotel
Cuando Erik comenzó a dar atención a pacientes positivos al COVID-19, ya no acudió a descansar a su hogar y ya no convivió con su familia, temía llevar el virus a sus seres queridos.
“A partir de ese día empecé a dejar de ir a la casa, fueron 2 meses y medio que ya no pude estar cerca de mis hijos y de mi esposa” comentó.
Durante las dos primeras semanas de abril, al estar de guardia en los hospitales, descansaba y dormía en el área de vestidores “ahí mismo me bañaba, me cambiaba, en el mismo hospital me hacían favor de lavar los uniformes para tener ropa limpia”.
Incluso, en este tiempo, llegó a descansar, los domingos que no tenía guardias, algunas horas en su camioneta que estacionaba afuera del hospital o en la cochera de su hogar.
“Prefería dormirme en la camioneta estacionada en la cochera o afuera del hospital, en total no fueron más de tres ocasiones, porque la mayoría de las noches estaba de guardia en el hospital”, comentó.
A mediados de abril, Erik se enteró por uno de sus compañeros de trabajo, que el Ayuntamiento de Guadalupe habilitaría el Hotel Casa Real para que el personal de salud que atendía a pacientes con COVID-19 se hospedara en este lugar, sin pagar un centavo.
“Fue una buena casualidad, ese día por la mañana fue mi primera crisis de agotamiento, porque para ese entonces ya llevaba casi un mes de jornadas largas, uno de mis compañeros me enseñó un anuncio del Facebook, al salir del hospital recordé eso, lo busqué y era el hotel próximo a la UNEME, me sentía tan agotado que lo que hice fue pedir información, mandé los datos y a los 30 minutos me confirmaron el lugar”.
Después de descansar y dormir en los hospitales, incluso en su propia camioneta, el llegar al hotel significó un gran alivio para Erik, quien refirió de ese día: “Yo soy católico, creo que Dios se puso en mi sitio y me dijo; descansa un rato. Esa fue la primera vez en un mes cuando pude dormir 2 o 3 horas tranquilamente”.
El contacto con la familia
El contacto constante con su esposa y 3 hijos se redujo a llamadas telefónicas y de video, y el único contacto visual de manera presencial se daba a través de una venta del hogar, cuando Erik acudía, una vez por semana, a llevarles mandado y víveres que dejaba en la cochera para no ingresar por completo al hogar.
“Lo que hacía para verlos más de cerca era que los viernes cuando surtía la despensa, a través de la ventana, que da de la sala a la cochera, los saludaba”.
El contacto mínimo con la familia fue un tema complicado para Erik, porque es una persona muy apegada a sus 3 hijos y a su esposa, “para mí no era suficiente solamente verlos, para mí era frustrante”.
Después de dos meses y medio, pudo tener un contacto más cercano con su familia, al obtener los resultados de la primera muestra de tamizaje de control a la que resultó negativo al COVID-19, lo que le permitió que pagara guardias para que, tomando todas las medidas necesarias, pudiera estar por lo menos un día en su hogar y convivir con su familia.
“Me dieron mi resultado a las 3 de las tarde, decía negativo, entonces me vine al hotel, me bañé, descansé y me fui a la casa para poder convivir con ellos, usando cubrebocas, desinfectando todo y cuidando excesivamente el lavado de manos, me permitió estar con ellos con un poco más de confianza”.
Descansar en el hotel y pasar un rato en el hogar
Después de ese primer tamizaje de control al que salió negativo al Covid-19 y tres más que se le han realizado obteniendo el mismo resultado, en el hogar de Erik se hizo una adaptación a la vivienda para que pudiera estar aislado en la parte alta de la casa, sin embargo, el miedo de llevar el virus a su familia aún lo mantiene descansando en el hotel, en donde se asea y desinfecta, únicamente acude a su casa, ya limpio, un rato por la mañana para poder estar con sus hijos y esposa.
Al salir de las guardias nocturnas, a las 7 de la mañana, lo primero que hace Erik es descontaminar uniforme, ropa y objetos con lo que ingresó al hospital, para trasladarse al hotel donde se baña y tiene ropa limpia.
Ya limpio, se dirige a su hogar, en donde de nuevo realiza todo el proceso de desinfección en ropa y en los objetos que ingresara a la casa y, otra vez, vuelve a tomar un baño.
“Ya en la casa, preparo el desayuno y desayunamos juntos, a más tardar las 9:30 horas, 10:00 máximo, ya estoy en el hotel para descansar, entro a las 2:00 de la tarde al IMSS, entonces son 3 o 4 horitas para descansar”.
La convivencia con la familia, dijo, no es total, es sin contacto físico y, al estar Erick atendiendo a pacientes con COVID-19, siempre utiliza el cubrebocas cuando está en su hogar.
“Ahora tengo 4 pruebas negativas dentro de los tamizajes en los hospitales, aún así soy renuente en confiar al 100 por ciento en las pruebas, porque diario convivo en 3 hospitales con pacientes positivos”, reveló.
El miedo al COVID-19 y las medidas de prevención
Todo el personal médico que está en contacto con pacientes positivos al COVID-19, dijo, “tenemos miedo, aunque lo digan tranquilamente, otros lo dicen llorando, todos tenemos miedo”.
El personal de la salud, dijo, está siendo atendido por psicólogos, quienes han diagnosticado grandes niveles de estrés debido al miedo a este virus y a las cargas de trabajo del personal médico.
Dijo también que, muchos médicos que están atendiendo a pacientes positivos al COVID-19 no se han contagiado del virus, ya que han seguido todas las indicaciones que han emitido las autoridades de salud, por lo que es indispensable que la ciudadanía siga las medidas de prevención. Por lo que explicó que “para no llegar a contagiarse es seguir lo que está demostrado: guardar la distancia con tu familia, sea tu esposa, sea quien sea; el uso del cubrebocas es en un área pública, en mi caso es necesario dentro de la casa porque yo estoy en contacto con pacientes con COVID-19; así como el lavado de manos que implica que si una superficie está contaminada la toco y me toco la cara es parte del riesgo”.
“Eso es lo que necesitamos para prevenir 99% de contagios, 1% restante es el que falló (con las medidas)” puntualizó.
Hotel Casa Real Hospeda a 40 trabajadoras y trabajadores de la salud que atienden el COVID-19
Julio César Chávez Padilla, presidente municipal de Guadalupe, dijo en entrevista para Página 24 Zacatecas que, el Hotel Casa Real desde mediados de abril está dando hospedaje al personal de la salud que atiende a los pacientes positivos al COVID-19.
Esto se logró gracias a que los dueños del hotel se solidarizaron con los trabajadores de la salud y únicamente cobraron por trabajos de mantenimiento de dos pisos, alrededor de 40 habitaciones, para que estuvieran disponibles para el personal médico.
El pago por el mantenimiento de estos dos pisos, dijo, asciende a 62 mil pesos mensuales, que en los meses anteriores fueron pagados por el propio presidente municipal, mientras que el recurso correspondiente al mes de julio el Cabildo de Guadalupe autorizó que se cubriera del presupuesto municipal, de ser necesario; el municipio autorizará recurso para que el personal médico continúe en el hotel los próximos meses, finalizó el alcalde.
