Pero Templos y Otros Negocios no Esenciales Están Abiertos
Por Manuel Medina Castro

Entre las restricciones que señala el gobierno federal, a través de la Secretaría de Salud, se deben implementar en Zacatecas al estar en semáforo rojo, están: el cierre de templos religiosos, gimnasios, centros nocturnos y de entretenimiento, entre otros, por considerarse actividades no esenciales (Foto: Rocío Castro Alvarado)
El estado de Zacatecas continúa en color rojo en cuanto al Semáforo de Riesgo Epidemiológico, esto quiere decir que la entidad se encuentra en grado máximo de contagio de COVID-19, por lo que se contempla diversas restricciones para la población zacatecana a fin de prevenir contagios de este peligroso virus que ha ocasionado la muerte de cientos de zacatecanos.
Entre las restricciones que señala el gobierno federal, a través de la Secretaría de Salud, se deben implementar en Zacatecas al estar en semáforo rojo, están: el cierre de templos religiosos, gimnasios, centros nocturnos y de entretenimiento, entre otros, por considerarse actividades no esenciales.
Sin embargo, muchos de los negocios dedicados a las áreas anteriormente señaladas ya comenzaron a dar servicio, aunque reduciendo el número de personas que ingresan a esos establecimientos y teniendo medidas de prevención como la sana distancia, cubrebocas, frecuente lavado de manos y aplicación de gel antibacterial.
Referente al espacio público, espacios como el Parque Arroyo de la Plata, que contemplan las restricciones deberían tener una capacidad máxima de 25%, en muchas ocasiones se puede ver a decenas de personas en este lugar, acudiendo población zacatecana que va principalmente a realizar actividad física.
Sin embargo, la misma medida no es tomada para todos los espacios, ya que otros como el Parque de La Encantada, permanece cerrado, cuando según las indicaciones del semáforo epidemiológico podría recibir hasta a 25% por ciento de personas de acuerdo a su capacidad.
Referente a los espacios religiosos o de culto, señalan las medidas que deberían estar cerrados, ya que también no se considera una actividad esencial durante la pandemia, pero muchos de los templos religioso continúan abiertos, aunque eso sí, restringiendo el número de fieles que ingresan hasta en 30%, todos con cubrebocas, dándoles gel antibacterial y obligándolos a sentarse por lo menos a dos metros de distancias, entre unos y otros, y quitando de la celebración religiosa los actos donde hay contacto físico.
