Estará en Aislamiento Domiciliario dos Semanas

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló (Foto Archivo Página 24)

Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Archivo Página 24)

Al concluir la celebración eucarística de ayer por la mañana, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas, confirmó que dio positivo a la prueba de COVID-19. Monseñor expuso que por respeto y cuidado de la feligresía, pasará dos semanas en aislamiento domiciliario por los resultados de las pruebas.

“De mi parte, me retiro dos semanas en aislamiento en casa. ¿Por qué razón?, (entre risas) porque aprobé el examen de COVID, salí positivo, yo creo estudié mucho, que aprobé con buena calificación. De modo que debo, por respeto a ustedes, aislarme”, apuntó en su mensaje a la feligresía que siguió la transmisión.

Sostuvo que estará en su casa, porque se siente bien, pero reconoció que se requiere cuidarse y cuidar a la población.

Al mismo tiempo instó a la grey católica a pedir por él en sus oraciones, luego que dio el aviso de los resultados a la Diócesis local mediante una carta en la que expresó su sentir para que se aprovechen estos días.

“A partir de la semana que entra seguirá habiendo misa de las 08:00 horas, pero le vamos ir cambiándole de sacerdotes, y también quizá en algún momento de capillas o parroquias (en las que se hará la transmisión), para que estén al pendiente. Esto para dar otras formas de cercanía”, explicó.

“Quiero compartirles que el jueves me dieron la noticia de que he pasado a ser parte de los enfermos de COVID, la prueba indica que di positivo.  De pronto miré a todos lados y me pregunté, ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?, preguntas que se han hecho los cinco mil 551 positivos en Zacatecas antes que yo, y quizás sigan”, expresó en la carta que envió la Diócesis local.

De esta manera apuntó que se unirá a quienes han vivido o viven esta experiencia, confiando en no ser solamente una víctima, sino una ofrenda de amor en bien de todos.

Conforme le permitan las circunstancias, indicó que seguirá compartiendo la experiencia espiritual de las esperas, considerándose como “un peregrino que vive un viacrucis, y al mismo tiempo, el camino de la luz”.