Por Manuel Medina Castro

Esto se pudo observar en los panteones de Herrera y la Purísima, ambos ubicados en la avenida Julio Ruelas de la colonia Tres Cruces de la capital zacatecana, en donde a simple vista se ven más tumbas decoradas con flores de cempasúchil, coronas florales, algunos alimentos que en vida gustaron al difunto, así como objetos, juguetes, gorras e incluso ropa (Fotos: Rocío Castro Alvarado)

Esto se pudo observar en los panteones de Herrera y la Purísima, ambos ubicados en la avenida Julio Ruelas de la colonia Tres Cruces de la capital zacatecana, en donde a simple vista se ven más tumbas decoradas con flores de cempasúchil, coronas florales, algunos alimentos que en vida gustaron al difunto, así como objetos, juguetes, gorras e incluso ropa (Fotos: Rocío Castro Alvarado)

Después que los panteones permanecieran cerrados para evitar aglomeraciones y con ello prevenir el incremento de contagios por COVID-19, finalmente se abrieron las puertas de estos espacios y algunas personas han estado yendo a depositar las ofrendas florales y a arreglar las tumbas de sus difuntos como normalmente se hace el Día de Muertos.

Esto se pudo observar en los panteones de Herrera y la Purísima, ambos ubicados en la avenida Julio Ruelas de la colonia Tres Cruces de la capital zacatecana, en donde a simple vista se ven más tumbas decoradas con flores de cempasúchil, coronas florales, algunos alimentos que en vida gustaron al difunto, así como objetos, juguetes, gorras e incluso ropa.

Las ofrendas no habían podido ser depositadas por las familias zacatecanas ya que muchos de los cementerios del estado permanecieron cerrados desde el 28 de octubre hasta el 4 de noviembre, y otros permitieron el acceso hasta el 5.

Una vez reabiertos los camposantos, muchas familias zacatecanas han aprovechado para entrar a estos lugares y así continuar con las tradiciones mexicanas del Día de Muertos, que aunque no fueron realizadas en las fechas tradicionales del 1 y 2 de noviembre, sí se hicieron unos cuantos días después.

Llama la atención a los peatones que caminan por la avenida Julio Ruelas, cómo las tumbas empiezan a llenarse de colorido gracias a los objetos que colocan y que anterior al cierre de los cementerios eran pocas las que estaban adornadas.

Incluso se observan algunas personas que cargando distintos tipos de flores, entran al panteón para colocar las ofrendas en el lugar donde descansan sus seres queridos ya fallecidos.