“Los Festejos no Deben de Durar más de Cinco Horas”

Por Cristo González

José Luis Figueroa Rangel, alcalde del municipio de Loreto (Foto: Archivo Página 24)

José Luis Figueroa Rangel, alcalde del municipio de Loreto (Foto: Archivo Página 24)

José Luis Figueroa Rangel, alcalde del municipio de Loreto, advirtió que en esta demarcación solo se permiten fiestas en sa­lones que cumplan con los protocolos de sa­nidad, con el aforo que está autorizado para evitar riesgos de contagios de COVID-19.

Mencionó que existe un formato de conve­nio entre el ayuntamiento y los propietarios de los salones de fiestas que tienen permisos.

“Tendrá que registrarse la gente que ingresa, para que al momento que llega la inspección de autoridades, cotejen que coincide el listado con el total de asistentes, teniendo como máximo cinco horas en cada evento”, manifestó.

Aunque hay permisos para que haya mú­sica, la restricción es que solamente es para acompañar, no para bailar.

De no acatar estas medidas, los organi­zadores se arriesgan a que por incumplir, la gente denuncie las anomalías para la intervención de las autoridades policiacas para que disuadan a los asistentes.

“No estamos en tiempos de fiestas, no estamos en condiciones de promover aglo­meraciones. Estamos en un momento de alto riesgo”, subrayó.

De acuerdo con declaraciones de Figue­roa Rangel, en la comunidad El Tecolote, desde que se registró el primer caso de Coronavirus, no ha desaparecido del mapa de color, porque han surgido casos, uno tras otro.

Aunque los cadáveres de las personas que han fallecido por Coronavirus en esta comu­nidad, han sido entregados a sus familiares, niegan la causa, mientras esta localidad sigue siendo un punto de contagio, al igual que otros lugares de esta región.

“Evitemos aglomeraciones en los sepe­lios. El llamado enérgico a las funerarias es porque no han entendido. Se incrementó la responsabilidad laboral por la cantidad de decesos que hay”, agregó.

Mencionó que el acuerdo con estos ne­gocios es a que evitaran acceder a hacer la marcha fúnebre con los dolientes a quienes prestan el servicio, porque la gente no res­peta la sana distancia, lo cual se refleja en contagios comunitarios.