“Vivimos en un Estado en el que es más Importante ser Narco”

Por Cristo González

Casi al filo de las 13:00 horas de ayer, alumnos de la Escuela Normal Rural Matías Ramos Santos, de San Marcos, Loreto, se hicieron presentes en la capital zacatecana para recordar que se cumplen 21 años de la reprensión más humillante que ha recibido esta institución (Foto: Merari Martínez)

Casi al filo de las 13:00 horas de ayer, alumnos de la Escuela Normal Rural Matías Ramos Santos, de San Marcos, Loreto, se hicieron presentes en la capital zacatecana para recordar que se cumplen 21 años de la reprensión más humillante que ha recibido esta institución (Foto: Merari Martínez)

Casi al filo de las 13:00 horas de ayer, alumnos de la Escuela Normal Rural Matías Ramos Santos, de San Marcos, Loreto, se hicieron presentes en la capital zacatecana para recordar que se cumplen 21 años de la reprensión más humillante que ha recibido esta institución.

Esta coacción fue durante el gobierno de Ricardo Monreal Ávila, cuando según dijeron los manifestantes, les rompieron el pliego petitorio en la cara.

Por eso ayer enfatizaron en su mensaje, que esto invita a las escuelas formadoras de docentes a seguir defendiendo el orgullo de estas instituciones, a fin de que las rurales no desaparezcan.

Consideraron que cada una de las deman­das que se piden, son justas para continuar con la formación de docentes que provie­nen de comunidades.

Reunidos en Plaza de Armas, los san­marqueños hicieron cumplir su lema: “Ni perdón, ni olvido”, haciendo ver que no se les olvida la “canallada” de la que fueron víctimas en ese entonces.

“Vivimos en un país en el que es más importante ser narco que ser estudiante, donde se protegen más a los maleantes que estudiantes. Donde desaparecen estudian­tes, y si exigen sus derechos, los tachan de guerrilleros, cuando son los futuros docentes que no se agacharán frente a las humillaciones del gobierno”, apuntó uno de los normalistas.

“Alerta, alerta, que camina, la lucha gue­rrillera de América Latina”, fue la consigna que resonó en la céntrica plaza.

En aquel 13 de enero del 2000, los estu­diantes, en las inmediaciones de la Normal Rural de San Marcos, exigieron al gobierno mediante un pliego petitorio una serie de necesidades de la institución, sin embargo, la respuesta fue ignorarlos y reprimirlos con el uso de la fuerza pública.

Recordaron que pese a estos actos re­presores, desde entonces siguen en pie de lucha como organización estudiantil, con la finalidad de evitar que caigan las demás escuelas normales, que el gobierno consi­dera una piedra en el zapato cuando luchan por sus necesidades.

Lo anterior, porque el gobierno señala como “caprichos” los puntos que exponen en el pliego petitorio, en el que siempre hay una falta de respuestas.