El Estado Está muy, muy Violentado: Arturo Nahle

Por Verónica Espinosa

Fotografía relevante a la nota.

Arturo Nahle García, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Zacatecas: “Las ejecuciones que vemos a diario: colgados, asesinados en un gran porcentaje se dan justamente por narcomenudistas” (Foto: Archivo Página 24 Zacatecas

Julio 17, Zacatecas, Zacatecas (apro).- Durante los últimos 17 años Zacatecas ha perma­necido bajo el asedio de distintas organizaciones criminales, pero desde la guerra emprendida contra éstas en el sexenio de Felipe Calderón el estado no vivía, como actualmente, tantos días sucesivos de masacres, desplazamiento forzado y terror extremo.

La furia con la que se han enfrentado du­rante las últimas semanas el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa ha causado numerosas muertes de ambos bandos, pero también ha dejado víctimas como paramédicos, profesionistas y meno­res ajenos a su causa criminal.

No hay zona del estado libre de violen­cia, aunque los homicidios han ocurrido principalmente en la capital, Guadalupe, Fresnillo, Jerez, Villanueva y Valparaíso. En este último municipio los cárteles libraron a finales de junio una batalla donde murieron 18 personas, según cifras oficiales, aunque hay versiones de que fueron más de 40.

En los últimos 10 días esos municipios acumularon más de 50 homicidios. Sólo el jueves 15 el gobierno federal informó de 10.

La acometida de estos cárteles rebasó a to­das las autoridades y a las fuerzas policiaca y militar desplegadas en territorio estatal. Habitantes de Valparaíso y Jerez tuvieron que abandonar sus viviendas y bienes para resguardarse en las cabeceras municipales porque, dice uno de ellos, “aquello está tomado por los pistoleros”.

Los informes del Grupo de Coordinación Local de Seguridad, que encabeza el go­bernador priísta Alejandro Tello Cristerna, reflejan la crítica situación a pesar de que su propósito sea alardear de “acciones contundentes que se despliegan a través de la Estrategia de Seguridad Pública Integral para Zacatecas”.

En junio pasado se reconoció que el núme­ro de llamadas para denunciar delitos en el teléfono 089 (habilitado en febrero) aumen­tó 1,500%. Sólo en ese mes se conoció del secuestro de cinco personas y nueve casos de secuestro virtual. Y en Guadalupe, muni­cipio conurbado con la capital, se localizó un centro de empaque y distribución de droga. Durante los operativos se decomisaron miles de dosis, principalmente de metanfetaminas y cocaína.

Pero ante el pandemónium que se desen­cadenó después de las elecciones del día 6 del mismo mes, el gobernador saliente optó por reconocer “los momentos comple­jos” que vive la entidad, para luego pedir públicamente al gobierno federal el envío de más elementos de la Guardia Nacional, que se sumarían a los dos mil que ya están desplegados en Zacatecas.

CJNG vs Cártel de Sinaloa

En septiembre de 2020 Tello Cristerna decidió hacer cambios en su gabinete de seguridad al manifestarse el repunte en homicidios, extorsiones y secuestros. El día 9 anunció que, en acuerdo con el gobierno federal y rumbo al final de su administra­ción, nombraba secretario de Seguridad a Arturo López Bazán, policía federal de carrera que hasta ese momento estaba en la Guardia Nacional.

López Bazán, quien también fue integran­te de la Coordinación Nacional Antisecues­tro, es el tercer titular de la dependencia en menos de cuatro años: Tello Cristerna inició su periodo en septiembre de 2016 con el ge­neral de brigada Froylán Carlos Cruz, quien salió en junio de 2017 entre protestas de los policías estatales; el segundo secretario fue Ismael Camberos Hernández, también con carrera de policía federal.

“Casualmente estas disputas se avivan en las transiciones políticas, cuando hay cam­bio de administración (estatal)”, señala a Proceso Arturo Nahle García, exprocurador y actual presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado.

Aunque reconoce la etapa crítica que en materia de seguridad le tocó vivir como procurador (Proceso 1788 y 1822), Nahle se refiere a la violencia de estos días como “una guerra bárbara entre los cárteles”, que atribuye al control de las rutas identificadas para el trasiego de dro­gas, al incremento en el consumo local y, posiblemente, “a que el Cártel de Sinaloa esté cuidando la puerta para que no se le meta el de Jalisco”.

Nahle ubica el momento de la transición sexenal entre Ricardo Monreal y Amalia García Medina, en 2004, como el de la irrupción de Los Zetas en el estado.

Desde su punto de vista, las estrategias fallidas y el aumento del narcomenudeo han favorecido la multiplicación de grupos locales y procedentes de otras regiones:

“Si Alejandro Tello recibió el estado con dos grupos delictivos, Los Zetas y el Cártel del Golfo, lo está entregando con la presencia de seis grupos, dos de ellos muy importantes que no estaban aquí hace cinco años (CJNG y el Cártel de Sinaloa); está entregando un estado donde no disminuyó el problema, sino al contrario, un estado muy, muy violentado al día de hoy”.

El exprocurador se refiere a organizacio­nes identificadas a nivel local, algunas de las cuales surgieron de escisiones de los propios cárteles, como Los Talibanes y el Cártel del Noreste, que se sumaron a Los Zetas y al Cártel del Golfo en distintas regiones del estado (Proceso 2327).

La presencia de dichos grupos “se ha venido reduciendo de manera significativa. Ahí siguen células de estos grupos, pero hoy por hoy los grupos importantes que están protagonizando esta disputa en Zacatecas son básicamente (los cárteles) Jalisco y Sinaloa”, sostiene.

Frente a esto no ha habido estrategia que valga, añade Nahle. “El combate frontal abierto, directo a los grupos delictivos, no dio resultados con Calderón. También du­rante el gobierno de Peña Nieto el Ejército estuvo en las calles, eso de que se privilegió la prevención fue puro discurso. Y ahora López Obrador, igual, en el discurso dice que ‘abrazos y no balazos’, pero la verdad es que la Guardia Nacional no fue más que la militarización de la Policía Federal, ¿no? Entonces los números nos dicen que tampoco esa estrategia está funcionando, porque el ‘muertómetro’ ahí sigue. La vio­lencia sigue”.

Actualmente, resalta Nahle, en Zacatecas se enfrentan “los dos cárteles más poderosos en México”.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado señala fallas en el sistema de procuración e impartición de justicia:

“El tema del narcomenudeo y las drogas lo vemos siempre relacionado en muchos de nuestros expedientes, en muchos de los juicios de los que conocemos, pero no vemos que se judicialicen asuntos de nar­comenudeo. Todos sabemos, por ejemplo, que se ha incrementado de una manera preocupante la participación de menores de edad en la comisión de delitos, pero muy poco han crecido los asuntos en los tribunales especializados en justicia para adolescentes”.

Por otra parte, “las ejecuciones que vemos a diario; colgados, ejecutados. No digo que todos, pero un porcentaje importante de esos homicidios se dan justamente por narcome­nudistas, pero esto no corresponde con los asuntos que tenemos en el Poder Judicial. Por eso no veo que (el narcomenudeo) se esté combatiendo de manera eficaz”.