Suspensión de Clases y Ajuste de Gastos Impactó en las Compras

Por Nallely de León Montellano

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Óscar Gaytán Ríos, encargado de la Panadería La Espiga (Foto: Diana Moreno Valtierra)

La tradicional venta de roscas de Reyes dejó un balance moderado para la Panadería La Espiga, ubicada en el Centro Histórico de la capital zacatecana, donde la producción y comercialización se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles que el año pasado, aunque con un ligero descenso que se reflejó en piezas que no lograron colocarse una vez concluida la temporada.

Óscar Gaytán Ríos, encargado del establecimiento, explicó que la elaboración de roscas se concentró del 4 al 6 de enero, siendo los días 5 y 6 los de mayor afluencia de clientes. No obstante, detalló que este año la venta fue alrededor de un 5 por ciento menor en comparación con el ciclo anterior, una variación que, aunque no drástica, sí impactó en el remanente de producto.

Indicó que factores como la suspensión de clases y el ajuste en los gastos familiares influyeron en que la compra se retrasara y no alcanzara el ritmo esperado. “Es una temporada buena porque son sólo dos días muy fuertes, pero este año se notó un poco menos el movimiento”, señaló.

Como resultado, algunas roscas quedaron sin vender al término del Día de Reyes, lo que representa una pérdida inevitable, ya que se trata de un producto estrictamente de temporada cuya comercialización posterior es complicada.

Las piezas de mayor tamaño fueron las que más dificultad tuvieron para salir, mientras que las roscas medianas y chicas fueron las de mayor demanda.

En cuanto a los precios, La Espiga mantuvo costos similares a los del año pasado, con roscas grandes alrededor de los 390 pesos, medianas en 340 y chicas en 250 pesos, sin incrementos significativos pese al encarecimiento de insumos. Aun así, el encargado reconoció que el contexto económico actual limita el consumo, pues muchas familias priorizan otros gastos.

Este panorama coincide con lo reportado por otros comercios formales en la ciudad, donde algunos negocios registraron bajas más pronunciadas en ventas durante la temporada de Reyes, atribuibles tanto a la inflación como a la competencia de vendedores informales y grandes cadenas comerciales que ofrecen precios más bajos.

Aunque el balance general no fue crítico para la panadería, el resultado deja ver los retos que enfrentan los negocios tradicionales ante un mercado cada vez más competido y un consumo más cauteloso, incluso en fechas emblemáticas para el comercio local.