Fortalezas Culturales, Reducidas a Mercancía, Lamenta

Por Gabriel Rodríguez

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Luis Medina Lizalde “El Oso” (Foto: Diana Moreno Valtierra)

Para Luis Medina Lizalde “El Oso”, el centro histórico de Zacatecas, intenta sobrevivir en medio de diversos tipos de contradicciones, incluida la devastación urbana, con 210 fincas al punto del desplome, el desabasto de servicios constantes, como el agua, la extorsión, el cobro de piso, el exceso de automotores y el imperio de los espacios públicos bajo la férula del ambulantaje, al arbitrio de sus feudos de poder político.

Medina Lizalde añadió que, desde hace años, la capital del estado ha sido gobernada más por omisiones que por aciertos y que ese tipo de hechos no han podido impedir el despoblamiento y la falta de movimiento social necesario en el centro.

“Algo hemos hecho mal cuando constatamos que cada vez son más los citadinos que eluden incursionar en el centro a causa de nuestras vialidades mal resueltas, por la falta de estacionamientos y cuando la oferta concebida para que los turistas vengan a generar recursos, indispensables para el sostenimiento económico de la capital, no ocurran en la proporción anhelada”.

Lamentó que Zacatecas está subsumido en un desgaste constante, en espera de un turismo que no llega o bien, cuando se observa a los taxistas que se aburren en espera de pasaje y peor aún, “cuando hemos dejado de ser elogiados, dentro y fuera por la que era la ciudad más la limpia del país”.

Indicó que más allá de tener cinco museos de clase mundial, que muy pocos visitan, “hemos perdido el espacio para que decenas de miles de espectadores nacionales y extranjeros vengan a ellos y se maravillen con las joyas culturales y artísticas milenarias que ahí se albergan, a la par que decenas de negocios se abren para luego cerrar a los pocos días, presas de la inseguridad y el cobro de piso”.

Subrayó que algo estamos haciendo mal cuando en pleno auge nacional de la actividad turística, no tenemos la ocupación hotelera que nos corresponde y los negocios están vacíos, lo mismo que en el caso de algunos restaurantes.

Advirtió que el estado podría haber comenzado a sucumbir y, con él su capital; “la arquitectura, los museos, la historia y la cultura populares en el más amplio sentido de la palabra son fortalezas desaprovechadas por una idea mercantilista de esos espacios, sin olvidar que el centro debería seguir siendo el núcleo de convergencia de todo tipo de personajes de la vida pública y privada, susceptibles de enriquecer fiestas, tradiciones y oportunidades de desarrollo en igualdad de condiciones” Ante ello, propuso promover el concurso de autoridades y vecinos para restaurar inmuebles y para que retorne el bullicio al centro de la ciudad y ésta siga cobijando todo tipo de anécdotas.