“No Somos Enemigos, Nuestro Trabajo es Salvar Vidas”

Por Nallely de León Montellano

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Entre 50 y 60 médicos veterinarios marcharon a Plaza de Armas (Foto: Diana Moreno Valtierra)

A un año de la muerte del médico veterinario Héctor Hernández Cañas, en Tultepec, Estado de México, quien fue agredido tras la atención de una mascota que falleció por complicaciones de salud, un grupo de profesionales del gremio realizó este miércoles una movilización pacífica en el Centro Histórico para exigir justicia y mayores garantías de seguridad en el ejercicio de su labor.

La caminata partió del Congreso del Estado, avanzó por diversas plazuelas y recorrió la avenida Hidalgo hasta llegar a la Plaza de Armas, donde los participantes colocaron lonas y pancartas, además de emitir un pronunciamiento público. Alrededor de 50 a 60 médicos veterinarios de la capital y del municipio de Guadalupe participaron en la movilización, misma que incluyó el cierre temporal de varias clínicas como forma de protesta simbólica.

Víctor Manuel Castro, médico veterinario de Guadalupe, explicó que el objetivo de la manifestación fue dignificar la profesión y enviar un mensaje a la sociedad sobre los riesgos que enfrentan. Recordó que hace un año su colega fue víctima de una agresión que derivó en su fallecimiento, luego de que en redes sociales se desatara una campaña de señalamientos y amenazas tras la muerte de un paciente en su clínica.

Detalló que, en ese caso, primero surgieron acusaciones de presunta negligencia en plataformas digitales, después amenazas y finalmente agresiones físicas.

“No somos enemigos. Nuestro trabajo es salvar vidas”, expresó al subrayar que los veterinarios no actúan con intención de dañar, sino de atender condiciones de salud que en muchos casos ya son graves. Durante el pronunciamiento, los profesionales señalaron que enfrentan un contexto de vulnerabilidad, particularmente por el uso de redes sociales para difundir acusaciones sin que exista una investigación previa. Indicaron que las amenazas y agresiones verbales son frecuentes y que, en promedio, se registran varios casos al mes en distintas clínicas del estado.

“Primero se daña a la persona y después se investiga”, lamentaron, al advertir que el miedo a represalias se ha vuelto parte de la rutina laboral de algunos colegas. Los veterinarios explicaron que, como parte de su práctica, cuentan con hojas de consentimiento informado y responsivas firmadas por los propietarios de las mascotas, donde se detallan los procedimientos y posibles riesgos. Sin embargo, señalaron que estas medidas no siempre son suficientes para evitar con􀃀ictos cuando el desenlace clínico no es favorable. Respecto al proceso legal por la muerte de su compañero, indicaron que el caso continúa en trámite, aunque reconocieron que el paso del tiempo ha ralentizado la atención pública del asunto. Además de justicia en este caso, el gremio planteó la necesidad de contar con un marco legal que brinde protección específica a quienes ejercen la medicina veterinaria, similar a las disposiciones existentes en materia de protección animal.

Señalaron que han sostenido acercamientos con legisladores para analizar posibles propuestas, pero admitieron que también deben avanzar en la regularización interna del sector para fortalecer sus demandas. La movilización concluyó en la Plaza de Armas, donde reiteraron que no buscan confrontación, sino respeto y comprensión.

El llamado final fue dirigido a propietarios de mascotas, acudir oportunamente a consulta, informarse sobre los procedimientos médicos y entender que, como en cualquier disciplina de la salud, existen riesgos que no siempre pueden evitarse.

“Estamos para ayudar, no para hacer daño”, fue uno de los mensajes repetidos durante la jornada. Los participantes adelantaron que mantendrán viva la memoria de su compañero cada año en esta fecha y que continuarán impulsando acciones para prevenir que una agresión similar vuelva a ocurrir en Zacatecas.