Si los Siguen Ignorando, Impedirán Inicio del Festival Cultural, Anuncian

Por Nallely de León Montellano

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El plantón de los productores de frijol en Plaza de Armas (Fotos: Adolfo Vladimir/Cuartoscuro)

En el octavo día de manifestaciones, el desgaste comienza a notarse entre los pequeños productores de frijol en Zacatecas. El cansancio físico se mezcla con la frustración acumulada tras semanas sin respuestas claras, en un movimiento que ha ido escalando tanto en presencia como en tono. Este jueves, los campesinos decidieron instalarse de manera indefinida en la Plaza de Armas, donde anunciaron que permanecerán incluso durante la noche, en lo que representa un nuevo nivel de presión dentro de la jornada de protestas.

A la par, los bloqueos en distintos puntos del bulevar Adolfo López Mateos se mantienen activos. Desde el corazón del Centro Histórico, el mensaje claro fue que, si no hay solución, buscarán impedir el arranque del Festival Cultural de Zacatecas.

Dicha advertencia se suma a la creciente inconformidad que, con el paso de los días, ha dejado de ser sólo una exigencia económica para convertirse en una protesta con tintes más amplios. Durante el uso de la voz, varios productores expusieron la incertidumbre que han enfrentado en los centros de acopio.

Relataron que, tras acudir en repetidas ocasiones, la respuesta ha sido la misma: “todavía no te toca tu número”, una frase que, aseguran, se volvió constante hasta que el programa prácticamente se dio por concluido sin que muchos de ellos fueran atendidos. La molestia se profundiza al contrastar esa experiencia con los anuncios oficiales sobre toneladas ya distribuidas.

Para los productores, esas cifras no reflejan su realidad, ya que –afirman– una gran parte de pequeños campesinos sigue sin poder colocar su cosecha.

“Nosotros no somos coyotes”, insistieron, al explicar que cuentan con documentos que acreditan su condición de productores y que, aun así, han quedado fuera del proceso. El reclamo no sólo es hacia las autoridades, sino también hacia una ciudadanía que, desde su perspectiva, aún no dimensiona el impacto de la crisis en el campo. En ese sentido, hicieron un llamado abierto a la población, sindicatos y organizaciones sociales para sumarse a la causa.

Uno de los puntos que más se repitió fue la diferencia entre el precio que reciben por el frijol –alrededor de ocho pesos por kilo– y el costo al que se comercializa al consumidor final, que puede alcanzar hasta 40 o 50 pesos. Esa brecha, señalaron, evidencia un problema estructural en la cadena de comercialización. A la par, el discurso también evidenció hartazgo.

Hubo señalamientos directos hacia autoridades estatales y federales, a quienes acusaron de no atender el problema y de presentar cifras que, dicen, no corresponden con lo que ocurre en campo. Incluso, algunos productores plantearon que, de no resolverse la situación, no habrá condiciones para sembrar el próximo ciclo agrícola, lo que podría impactar directamente en la producción de alimentos en el estado.

En medio de ese escenario, insistieron en que su presencia en la capital no es voluntaria, sino resultado de la falta de alternativas.

“No nos gusta la ciudad, queremos estar en el campo”, expresaron, al reiterar que su objetivo es regresar a trabajar la tierra. Sin embargo, también dejaron en claro que no se retirarán.

Con la mirada puesta en los próximos días –y en la cercanía del Festival Cultural–, el movimiento entra en una fase donde el cansancio convive con la determinación de mantenerse hasta obtener una respuesta.

Así, la protesta de los productores no sólo continúa, sino que se instala en uno de los espacios más visibles de la capital, en espera de que su exigencia deje de ser ignorada.