Se Debe Replantear el Modelo Económico, Plantea Arturo Huerta
Por Nallely de León Montellano

El productor Alberto de Santiago Murillo y el académico Arturo Huerta González (Foto: Rocío Castro Alvarado)
En Zacatecas, organizaciones campesinas y académicos advirtieron que la crisis en el campo no es un hecho aislado, sino parte de un problema estructural que se repite a nivel nacional y que, de no atenderse, seguirá profundizándose.
Durante una conferencia de prensa convocada por el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y Agricultores de Áreas Agrícolas y Pecuarias de Zacatecas, el productor zacatecano Alberto de Santiago Murillo llamó a construir soluciones desde el sector, al señalar que el campo no puede sostenerse sin condiciones justas de mercado. Planteó que uno de los principales problemas es la falta de regulación en los precios, lo que impide que la actividad agrícola sea rentable.
En ese sentido, expuso que, aunque Zacatecas registró una producción estimada cercana a las 400 mil toneladas de frijol, una parte importante ya no está en manos de los productores, sino en intermediarios o en cadenas comerciales. Ante este panorama, explicó que desde el sector se ha planteado a nivel nacional ampliar el volumen de acopio, con el objetivo de dar salida al excedente y evitar que continúe el desplazamiento de pequeños productores.
También hizo referencia a ampliaciones recientes en el programa, aunque consideró que siguen siendo insucientes frente a la magnitud del problema. En su intervención, insistió en la necesidad de que el gobierno federal intervenga para ordenar el mercado y atender de fondo la situación del campo, al advertir que sin precios justos no hay condiciones para sostener la producción.
Por su parte, el doctor Arturo Huerta González, docente e investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, colocó la problemática en un contexto más amplio, al señalar que las dicultades del campo mexicano están relacionadas con políticas económicas que han debilitado la producción nacional.
Explicó que, en las últimas décadas, el país ha incrementado su dependencia de importaciones, lo que ha desplazado a productores locales.
Como ejemplo, rerió que antes de la apertura comercial las importaciones agrícolas representaban una proporción menor, mientras que actualmente ocupan una parte signicativa del consumo nacional.
A esto se suma, dijo, un entorno internacional complejo, con alzas en insumos como fertilizantes y energía, lo que encarece la producción y coloca a los agricultores en una posición aún más vulnerable.
Desde su análisis, el problema no sólo radica en el campo, sino en la política económica, al considerar que se ha priorizado al sector nanciero sobre el productivo, limitando el acceso al crédito y reduciendo la inversión en áreas estratégicas como la agricultura. En ese sentido, planteó la necesidad de replantear el modelo económico para fortalecer la producción nacional, reducir la dependencia externa y garantizar la autosu ciencia alimentaria.
Ambos coincidieron en que las movilizaciones de productores responden a la falta de atención institucional, y que históricamente han sido un mecanismo para visibilizar demandas que no han sido atendidas por otras vías.
Al cierre, Alberto de Santiago Murillo reiteró el llamado a la unidad del sector y a la construcción de una agenda nacional que priorice al campo, al señalar que la crisis actual no solo afecta a los productores, sino a toda la sociedad, al tratarse de la base de la alimentación en el país.
Advirtió que, sin cambios de fondo, el campo seguirá enfrentando abandono, con consecuencias que podrían reflejarse en la producción, el empleo y las condiciones de vida en las zonas rurales.
